Despreciar a los saharauis es la demostración de que la Carta de los Derechos Humanos no se ha instalado en la sociedad marroquí y la evidencia de que Marruecos no se respeta a sí mismo: quien está seguro de su pasado no necesita expropiar al de al lado para expresar una grandeza que nadie nunca reconocerá, según José Saramago. Así lo afirma el Premio Nobel en una carta titulada ´Si estuviera en Lanzarote, estaría contigo´, dedicada a la activista saharaui Aminatu Haidar, en huelga de hambre en el Aeropuerto de Lanzarote desde que fuera expulsada, el pasado 14 de noviembre de Marruecos, tras serle retirado su pasaporte, y que leyó ayer el actor Guillermo Toledo, portavoz de la plataforma de artistas Todos con el Sahara, ya que el escritor, residente en la isla, se encuentra de viaje. En su misiva Saramago transmite a Haidar su deseo de estar con ella en estos días, «no porque sea también un militante separatista, como te ha definido el embajador de Marruecos, sino precisamente por todo lo contrario: creo que el planeta es de todos y todos tenemos derecho a nuestro espacio».