ARRECIFE | S. PARRA
El actor Guillermo Toledo dijo ayer que la situación que vive la activista saharaui Aminatu Haidar en el aeropuerto de Lanzarote tras ser expulsada de su país por las autoridades de Marruecos «ha sido una trampa y una crueldad bien pensada y con una estrategia de antemano».
El actor español se desplazó a Lanzarote en su condición de portavoz de la plataforma de artistas Todos con el Sahara para expresar su apoyo personal a Aminatu Haidar y aseguró que permanecerá en la isla junto a la activista «hasta que se resuelva definitivamente su situación», al tiempo que reclamó la presencia de compañeros de profesión en Lanzarote para arropar a la activista.
El actor, que dijo sentirse comprometido con la causa del pueblo saharaui desde hace mucho tiempo, aseguró que siente «ganas de reír cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, dice que Aminatu Haidar tiene que darle las gracias al Estado español por darle una tarjeta de residencia» cuando, «ella no quiere estar en este país, sino que quiere volver a su casa».
En opinión de Guillermo Toledo, la situación de Haidar es consecuencia de «una trampa y una crueldad bien pensada y con una estrategia de antemano para, de alguna manera, expulsar a Aminatu de donde tiene que estar, que es con su pueblo, luchando mano a mano».
El artista calificó la actuación del Gobierno de España de «despreciable», no sólo con la situación personal de Aminatu, «sino con la causa general del pueblo saharaui», y subrayó que hay «decenas» de resoluciones de Naciones Unidas que piden la autodeterminación del pueblo saharaui y la celebración de un referéndum.
«Las resoluciones de la ONU, cuando nos interesan las cogemos de la manita, y cuando no nos interesan, las pisoteamos», señaló el actor, quien hizo un llamamiento al Gobierno: «Si somos tan amigos de la libertad, de la paz y de la alianza de civilizaciones, como dice el señor Zapatero, pues aliémonos con los pueblos más desfavorecidos y pisoteados y no con los tiranos, como Israel o Marruecos».
Guillermo Toledo calificó como «otra más de las vergüenzas del Gobierno español» la inauguración, ayer, de una sede del Instituto Cervantes en Marruecos y criticó que mientras existen sedes de esa institución en decenas de países africanos que no conocen el español «ni de lejos», en un país en el que se habla español, que es en la República Árabe Saharaui Democrática, no hay Instituto Cervantes, «ni lo habrá probablemente, porque el Gobierno no tiene la voluntad de dar un paso adelante y dar su brazo a torcer».
La conocida activista saharaui Aminatu Haidar anunció que a las 24 horas del pasado día 15 iniciaba una huelga de hambre que tiene previsto mantener hasta su regreso a El Aaiún, ciudad desde la que fue expulsada por las autoridades de Marruecos.
Haidar tuvo que dormir varias noches a la intemperie en los exteriores de la terminal del aeropuerto, ya que la Guardia Civil le obligó a abandonar la terminal.