BARCELONA | EFE
Los magos, pero también los trileros, han aprovechado durante siglos los límites de la percepción o los «fallos» del cerebro humano, para sus trucos, fenómenos sensoriales basados en leyes físicas y naturales, que la muestra «Abracadabra», abierta hoy en Cosmocaixa, en Barcelona, recrea y desvela. Habitaciones de geometría engañosa donde uno puede pasar de gigante a enano, gracias a su estructura trapezoidal (la famosa habitación Ames, de 1946), la rueda de Newton que al girar convierte en blanco los colores o una cámara oscura son algunos de los ejemplos de esta combinación de ilusión y ciencia, que han dejado siempre perplejos al hombre, y que pueden verse en esta muestra.