La NASA, que espera enviar astronautas a la Luna hacia el 2020, tiene planes para el establecimiento de una base habitada por humanos de forma permanente en la superficie lunar y que sirva como escala en viajes más largos. El hallazgo de volúmenes de hielo en la Luna que puedan proveer de agua a los residentes humanos es un avance sustancial en el proyecto para el sustento de una base lunar. El hielo podría usarse para obtener agua potable, y también como fuente de hidrógeno para el combustible de los cohetes. Sobre la base de sus mediciones, el equipo de Colaprete calculó que había a la vista de sus instrumentos unos 100 litros de agua. Los científicos han conjeturado durante años en el sentido de que los cráteres con sombra permanente en el polo sur de la Luna podrían contener agua helada en la superficie, porque ello explicaría la presencia de cantidades significativas de hidrógeno en esas regiones. Si el agua que se formó o se depositó data de miles de millones de años, «estos depósitos polares helados podrían dar claves sobre la historia y evolución del sistema solar».