MADRID | EFE
La elección de Alberto Oliart (81 años) para presidir RTVE ha vuelto a dejar patente que los dos partidos mayoritarios, en las escasas ocasiones en las que se ponen de acuerdo para consensuar candidaturas, lo hacen en torno a personas de edad avanzada.
Luis Fernández, que ayer presentó su renuncia a la presidencia de la Corporación RTVE, fue la excepción a esta regla al conseguir con 50 años, y con una extensa trayectoria activa en los medios de comunicación, el apoyo de PSOE y PP hace casi tres años.
Poco antes de su elección se había aprobado la nueva ley reguladora del organismo televisivo y los parlamentarios habían decidido fijar una mayoría de dos tercios del Congreso –232 votos– para designar al equipo directivo de la corporación, frente a fórmulas más habituales para cubrir vacantes en otros órganos, como son los tres quintos –210 votos–.
Las dos vías exigen el consenso de los dos grandes partidos, y ahí comienzan las dificultades.
Ejemplo claro es la paralizada renovación del Tribunal Constitucional, cuyos miembros tienen una edad media de 67 años.