SANTANDER | EFE
En el imaginario colectivo todavía pervive una idea del hombre de las cavernas como un ser primitivo. El Museo de Altamira lleva años luchando contra esa imagen, con actividades que revelan al visitante que sus antepasados de hace 20.000 años no eran menos inteligentes que él. Eran Homo Sapiens. «No confundamos inteligencia con conocimiento o información. Las capacidades neurobiológicas de una persona de hace 20.000 años eran idénticas a las nuestras. Su capacidad de aprendizaje y análisis era la misma», explica el director del Museo, José Antonio Lasheras. La última de esas actividades tiene lugar estos días, con motivo de la Semana de la Ciencia.