HACKENSACK | EFE
Un jurado halló ayer culpable a María José Carrascosa, la abogada española encarcelada en Estados Unidos desde hace tres años por un conflicto relacionado con la custodia de la hija que tuvo con un estadounidense.
Después de tan solo una hora y media de deliberaciones, los seis hombres y seis mujeres que componen el jurado emitieron su unánime veredicto de culpabilidad en los nueve delitos que se imputaban a Carrascosa: uno por desacato a una orden judicial y ocho por interferencia en la custodia de la niña.
Ahora que el jurado se ha pronunciado, está previsto que el próximo 23 de diciembre el juez Donald Venezia emita su sentencia, que, «seguramente será recurrida», anunció el abogado de Carrascosa, Scott Finkenauer.
«Tengo sentimientos encontrados con este veredicto», reconoció el padre de la niña, Peter Innes, después de escuchar en la sala del tribunal la decisión del jurado, pese a que él no forma parte de esta causa, ya que se trata de la Fiscalía contra Carrascosa.
La verdadera víctima
Añadió que «mientras siento que se hace justicia por las atroces acusaciones que se han hecho contra mí durante todo este proceso, al mismo tiempo me da pena pensar que aún va a pasar más tiempo sin que Victoria (la hija del matrimonio, que vive en España y pronto cumplirá diez años) tenga a ninguno de sus padres con ella».
«La verdadera víctima de todo esto es Victoria. Han pasado ya más de tres años sin que haya visto a su madre y cinco desde que yo no he podido pasar tiempo con ella», apuntó Innes, quien acudió a la vista acompañado de su actual pareja, entre otras personas.
Poco antes, y tras la primera hora de deliberaciones, los miembros del jurado acudieron a la sala para formular algunas preguntas al juez sobre las dudas que tenían, y luego volvieron a reunirse por un tiempo más, hasta que alcanzaron una decisión consensuada sobre cada uno de los cargos.
Cada vez que el jurado acudía a la sala, la madre española era introducida también en el recinto, donde los correspondientes policías le quitaban las cadenas que la mantenían esposada de las manos a la cintura, y los pies entre sí.