BARCELONA | EFE
Uno de cada cinco niños de 3 a 12 años españoles tiene sobrepeso u obesidad, según un estudio realizado entre 17.088 niños de 24 municipios de seis comunidades autónomas llevado a cabo por el programa Thao-Salud Infantil, en colaboración con la Fundación Española de Nutrición.
El estudio destaca, además, que casi un 7% de los niños de 3 a 5 años son obesos y un 11% tienen sobrepeso, un hecho que para el presidente de la Sociedad Española de Nutrición, Gregorio Varela, «es muy preocupante porque a medida que crece la edad aumenta también el porcentaje de obesidad y sobrepeso».
Entre los 6 y 9 años el sobrepeso y la obesidad llega al 21% de los menores, y de los 10 a los 12 el porcentaje aumenta hasta casi el 23%, y en general este problema afecta más a las niñas, con un 23% de casos, frente al 19,3% de los niños.
Para el estudio, que es la mayor muestra analizada hasta ahora en España y la más reciente en este segmento de la población, se midió el índice de masa corporal y la cintura de los menores, y se ha tenido en cuenta, además, una encuesta sobre sus hábitos de actividad física, según explicó ayer Varela en una rueda de prensa.
Para Varela estos resultados confirman que la obesidad es una epidemia «que tiene un tratamiento complejo y muy insatisfactorio que obliga a actuar en la prevención para frenar la tendencia a la obesidad en todas las edades».
También se ha visto que un 65% de los niños practican algún deporte tras la escuela, que a los niños lo que más gusta es el fútbol y a las niñas el baile y la natación, y que el baloncesto y el tenis son deportes atractivos para ambos sexos. A estas edades lo recomendable es hacer al menos una hora diaria de actividad física, según los expertos.
Otro dato que se hizo público ayer es que a los más pequeños, de 3 a 5 años, les cuesta hacer actividades que requieran moverse de la silla, una situación provocada en parte por «la prisa» de la sociedad actual que cambia los hábitos de alimentación y en la que los desplazamientos hasta los 3 años se hacen muchas veces en cochecito.
Para los expertos, estos datos constatan que la cuenta del gasto energético de los niños está en número rojos y que frente a la ingesta de energía es difícil que estén equilibrados.
Ante esta situación, los expertos consideran que caben dos cosas, más gasto energético con ejercicio físico o revisar las calorías que ingieren y que se calcularon hace años, cuando la vida de los menores no era tan sedentaria.
Creen que la obesidad es realmente un problema de actividad física porque con el gasto energético que realizan los menores es difícil quemar las calorías que ingieren.