MOSCÚ | IGNACIO ORTEGA / EFE
El aniversario de la Revolución Bolchevique de 1917 dejó de ser fiesta estatal en 2005, aunque miles de nostálgicos de la Unión Soviética y descontentos con la situación actual siguen celebrándolo cada año en señal de desobediencia civil contra el Kremlin. «No soy miembro del partido, pero soy comunista por convicción. Si los campesinos y obreros no se hubieran levantado en 1917, aún seríamos esclavos», dijo ayer Alexandr Buzgalin, profesor en la Universidad Estatal de Moscú, la más prestigiosa de Rusia. Buzgalin fue una de las miles de personas que participaron ayer en la marcha organizada en Moscú por el Partido Comunista.