BARCELONA | EFE
Aunque los negociadores de la UE se resisten a rebajar su ambición del acuerdo que se pueda alcanzar en la cumbre del cambio climático de Copenhague, la frustración por la postura de otros países, especialmente EEUU, caló entre los europeos, que empiezan ya a pensar en nuevos escenarios inmediatos.
La responsable de negociación de España, Alicia Montalvo, no pudo negar ese sentimiento de frustración ante la cada vez mayor evidencia de que en Copenhague no habrá un gran acuerdo vinculante, y que difícilmente EEUU llevará a la cita danesa una oferta de reducción de sus emisiones ambiciosa y un compromiso firme de las ayudas que se deben ofrecer a los países en vía de desarrollo y emergentes en la lucha contra el calentamiento.
Montalvo, que participa en la cumbre preparatoria organizada por la ONU en Barcelona, señaló, no obstante, que «habrá que forzar mucho la máquina» de las negociaciones, y que si, finalmente, algunos países –no ha querido dar nombres– se cuestionan el «escenario Copenhague», poder manejar un calendario inmediato.
En este sentido, los negociadores europeos apuntan que la UE ha de tener «capacidad de reacción», y apostar por un «instrumento vinculante», y que si no es posible conseguirlo en Copenhague, sea al menos en los seis primeros meses del año que viene, un compromiso al que deberán llegar los líderes políticos que acudan a la capital danesa.
«Hay un cierto nivel de frustración por ver que no todos comparten estos objetivos, pero aún se puede seguir trabajando, ya que aún hay reuniones ministeriales fundamentales que pueden desenmarañar lo que está sobre la mesa», añadió Montalvo.
El compromiso de la UE, una reducción del 20% que llegaría al 30%, dependerá de la ofertas del resto de delegaciones y que éstas se planteen como vinculantes, aunque reconoció que para la delegación europea el documento ideal es un tratado.
Por su parte, el jefe de la delegación europea, Artur Rumge-Metzyer, reconoció la dificultad de lograr un acuerdo vinculante en la cita de Copenhague «y menos tal y como está el actual escenario», en el que hay que ser «realista», insistió.
No obstante, señaló que habrá que esperar a lo que pasa en Copenhague, donde la presencia de jefes de estado ofrecerá un estatus al acuerdo político que se adopte, ya que los objetivos de porcentajes no suelen acordarse en las rondas negociadoras por parte de los técnicos.
Tampoco vaticinó qué podrá ocurrir si finalmente EEUU se presenta sin unas cifras concretas de reducción, aunque reconoció que sería aconsejable tenerlas sobre la mesa, pero que todo dependerá del éxito del proceso impulsado por la nueva administración Obama.