MOSCÚ | EFE
La Iglesia Ortodoxa Rusa (IOR) se ha sumado a la cruzada de los activistas y liberales para evitar el retorno de las estatuas y símbolos de Stalin al histórico metro de Moscú, uno de los principales destinos turísticos de la capital rusa. «No puedo estar de acuerdo cuando intencionadamente se restituyen símbolos que contribuyen a la división del pueblo», afirmó el arcipreste Vladímir Siloviev, jefe del Departamento editorial del Patriarcado de la IOR. El clérigo recordó que se necesitaron muchos años y esfuerzos para «eliminar el negativo legado estalinista» del metropolitano moscovita. «Nos gustaría que el metro, pese a su simbología soviética y comunista fuera un lugar de paz», dijo Siloviev, que abogó por instalar capillas en los lugares del metro donde tuvieron lugar actos de violencia.