ZARAGOZA | EFE
Las actuaciones correspondientes a todos los tramos del corredor ferroviario Cantábrico-Mediterráneo de alta velocidad estarán en marcha a finales de este mismo año, una infraestructura que reducirá de nueve horas y media a poco más de tres y media el tiempo de viaje entre Valencia y Bilbao.
El ministro de Fomento, José Blanco, presentó ayer los detalles de esta infraestructura en Zaragoza, en un acto al que asistieron los presidentes autonómicos de Aragón, Marcelino Iglesias; Navarra, Miguel Sanz; Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y País Vasco, Patxi López, además de los consejeros del ramo de Castilla y León, Antonio Silván; Valencia, Mario Flores, y La Rioja, Antonio Burgos.
El corredor transversal conectará mediante una línea de altas prestaciones y tráfico mixto el Mediterráneo con el Cantábrico a través de Teruel, Zaragoza y el Valle del Ebro, mientras que la conexión con el País Vasco se realizará por dos corredores, uno por Logroño y otro por Pamplona, y se prolongará hasta Santander desde Bilbao.
El ministro recalcó, en su intervención, que este proyecto «de futuro» y «fruto del entendimiento» hace realidad una «vieja esperanza», la de unir el Mediterráneo y el Cantábrico a través del ferrocarril, un medio de transporte por el que el Gobierno central ha apostado de manera «clara y firme» teniendo en cuenta su sostenibilidad y porque incrementa la competitividad de las empresas.
Este transporte «limpio, seguro y moderno», agregó, responde al modelo económico que se quiere impulsar, un modelo que satisfaga las necesidades sociales y coloque la oferta política a la altura de la demanda de los ciudadanos.
El futuro corredor ferroviario tendrá características que permitirán el tráfico de mercancías sin las restricciones que tiene la línea actual, «un importante potencial» debido a la elevada presencia industrial y de seis puertos de importancia internacional (Valencia, Sagunto, Castellón, Bilbao, Pasajes y Santander).
Según dijo Blanco, antes de finalizar el año estarán en marcha, entre estudios, obras y proyectos, todos los tramos de este eje, «vital» para el desarrollo del país y la vertebración del territorio, ya que rompe la radialidad que caracteriza la actual red de transportes y abre «un nuevo mapa estratégico del transporte por ferrocarril».
Esta infraestructura permite incrementar notablemente las velocidades de recorrido para conseguir tiempos de viaje competitivos, todo ello compaginado con un menor impacto en el medio ambiente, es decir, que se pretende conseguir un «transporte más sostenible y eficiente» que gane terreno a la carretera o el avión, mucho más contaminantes y dependientes del consumo de combustibles fósiles.
Reducirá los tiempos de viaje a menos de la mitad de los actuales.