«El Congreso y el presidente Bush comenzaron este proceso el año pasado y hay que alabarles por ello. Nosotros sólo terminamos el trabajo», dijo ayer Obama. En su comparecencia, el presidente estadounidense subrayó que la lucha contra el sida está aún «lejos de terminar». «El sida probablemente ya no sea la principal causa de muerte entre los estadounidenses de 25 a 44 años, como sucedía antes. Pero 1,1 millones de estadounidenses siguen viviendo con esa enfermedad», recordó. El presidente dio la noticia tras firmar la Ley Ryan White de Ampliación del Tratamiento contra el VIH/sida, que ofrece asistencia a más de medio millón de estadounidenses. Ryan White era un niño de trece años de Kokomo (estado de Indiana, noreste de Estados Unidos) que en 1984 contrajo el sida a través de una transfusión de sangre y que llegó a ser conocido en todo el mundo por su empeño en que se reconociese su derecho a ir al colegio. Murió en 1990, pero su madre, Jeanne, estuvo presente en el acto en que el presidente autorizó el levantamiento de la prohibición.