RIOSECO | CARMEN TABAR EFE
Los Príncipes de Asturias entregaron ayer el Premio Pueblo Ejemplar al concejo de Sobrescobio por haber conservado el patrimonio natural, «como un anticipo de una modernidad más profunda» frente a la devastadora industrialización, como dijo Don Felipe,
Don Felipe y Doña Letizia llagaron a mediodía a Rioseco, la capital del concejo que agrupa a siete poblaciones, y durante dos horas conocieron la vida de sus habitantes en el valle del Nalón, una de las regiones más bellas de Asturias.
En la plaza principal del pueblo, los Príncipes, acompañados por el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, y el alcalde, Marcelino Martínez, descubrieron una placa conmemorativa y tuvo lugar el acto institucional.
Don Felipe aseguró que estos asturianos son «el testimonio fiel de que no es necesario volver a atrás, a un modo de vida menos avanzado», sino que «es posible conjugar la aspiración de una vida más prospera con el respeto a la vida», porque han entendido claramente que sin el cuidado del patrimonio natural no es posible «prosperar».
El Heredero de la Corona les felicitó por lograr el galardón «tras años de unión y de tenaz trabajo, por emprender proyectos sociales y culturales admirables y por conservar sabiamente la maravillosa reserva de vida».
Y es que si por algo destaca este concejo es por la conservación del medio ambiente –su parque natural de Redes fue declarado por la Unesco en 2001 Reserva de la Biosfera– por el aprovechamiento del agua, por su ganadería y su asociacionismo.
Asociacionismo que le viene desde que en el siglo XVI los vecinos compraron estas tierras a la Orden de Santiago por 810.000 maravedíes, lo que puso de manifiesto por primera vez la solidaridad vecinal, tal como recordó el alcalde.
Este concejo de casi 900 habitantes, ejemplo de cómo conservar el medio ambiente, ha recibido el premio precisamente cuando se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente.
Los Príncipes, que saludaron a los cientos de vecinos apostados en las calles de Rioseco sin escatimar muestras de afecto, pudieron ver cómo conservan más de cien edificios tradicionales, como los hórreos, visitaron la Casa del Agua y se acercaron hasta la cercana La Polina, antigua capital del concejo, para conocer el observatorio de aves.
Desde los embalses de Tena y Rioseco se abastece de agua a un 80 por ciento de la población asturiana, mediante un avanzado sistema de aprovechamiento de este recurso vital, que permite, además, producir energía y recuperar este líquido.
En el embalse de Rioseco, situado en la desembocadura del río Alba, está el observatorio de aves de las que hay veinte especies diferentes.