MADRID | OTR PRESS
Un hombre de 47 años que sufre una patología psiquiátrica asesinó presuntamente a sus padres, de 83 y 77 años de edad, en su vivienda, situada en la calle Fermín Caballero, del distrito madrileño de Fuencarral. El presunto asesino presentaba heridas muy graves en el cuello y pecho por arma blanca, por lo que las primeras investigaciones apuntan a que intentó suicidarse. El hombre fue trasladado al Hospital de La Paz con pronóstico «muy grave».
Una llamada ayer a las 9.38 horas alertó al SUMMA 112 de la presencia de un varón «muy agresivo con problemas psiquiátricos» en la calle Fermín Caballero de Madrid, por lo que una radiopatrulla de acercó hasta el lugar. Al llegar, los agentes se encontraron a un hombre y una mujer fallecidos con evidentes signos de violencia y a otro varón con heridas muy graves en el cuello y pecho pro arma blanca.
Las primeras investigaciones apuntan a que Andrés, un varón de 47 años y presunto autor de los hechos, mató a sus padres, Jorge P.B. de 83 años, y Sheila P.B., de 77 años y que, a continuación, intentó suicidarse autolesionándose en el cuello y pecho. Andrés, que sufre una patología psiquiátrica, empleó un arma blanca para el crimen.
Las asistencias sanitarias atendieron al presunto homicida, que presentaba heridas graves en las extremidades superiores, hemitórax izquierdo y cuello, estas dos últimas muy profundas. Como consecuencia de estas heridas, el hombre perdió mucha sangre y tuvo que ser trasladado al hospital de La Paz con pronóstico «muy grave».
Los vecinos
Los vecinos de la calle Fermín Caballero, en el distrito madrileño de Fuencarral, se mostraron muy sorprendidos después de conocer el suceso, ya que, según explicaron, «era tranquilo». No obstante, alguno de sus vecinos también tenía constancia de que esta persona padecía una enfermedad psiquiátrica y estaba sometida a tratamiento por ello.
Una de las personas que residen en el edificio, María del Pilar, declaró que el hombre «nunca se había mostrado violento con nadie». La vecina afirmó sentirse «alucinada con lo ocurrido» ya que era un «joven tranquilo» que «siempre saludaba» y que «era habitual verle trabajar en su coche todos los días». Las personas del edificio sabían que padecía una enfermedad psiquiátrica y que «estaba en tratamiento». Otro de los vecinos del edificio, Luis González, declaró «que los padres eran demasiado mayores para controlar su medicación».