MADRID | EUROPA PRESS
Las autoridades de Sumatra Occidental, en Indonesia, han decidido convertir en fosas comunes tres localidades de la región de Padang Pariaman, en donde se han producido desprendimientos de tierra a causa del terremoto que se registró el miércoles pasado, tras perder la esperanza de hallar supervivientes.
Esta decisión, según Dede Nuzul Putra, portavoz del Gobierno de Sumatra Occidental, se tomó en una reunión celebrada el domingo. «Hay pocas posibilidades de encontrar supervivientes y nuestra prioridad son aquellos con más probabilidades de sobrevivir», explicó. «Las víctimas llevan sepultadas más de cinco días; es improbable que sigan con vida», añadió el portavoz, citado por el periódico The Jakarta Post.
Las aldeas de Kapalo Koto, Cumanak y Lubuk Laweh, en el distrito de Patamuan, desaparecieron, y con ellas unas 400 personas, en un torrente de barro y piedras desencadenado por el seísmo, de 7,6 grados en la escala de Richter. Los desprendimientos de tierra han dejado devastada una zona de al menos cinco kilómetros cuadrados, dificultando la labor de los equipos de rescate.
El regente de Padang Pariaman, Muslim Kasim, cifró el domingo en 28 el número de cadáveres que se han recuperado en las tres localidades desde el jueves pasado tras la llegada de tres excavadoras. Pocos han sobrevivido al desastre en esta zona. Aun así, el Equipo Nacional de Búsqueda y Rescate, el Ejército, la Policía, un grupo de vecinos y voluntarios extranjeros siguen tratando de localizar supervivientes. El portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres Priyadi Kardono indicó que las leyes establecen que en cualquier área donde se produzca un desprendimiento de tierra no se puede construir una nueva comunidad.