No besar, no tocar, mantenerse a un metro en el contacto con el enfermo, evitar lugares concurridos, trabajar desde casa, consultar al médico por teléfono, extremar la higiene, no compartir cubiertos o bebidas, y tampoco el agua bendita. Frenar la expansión de la gripe A exige distancias.
Actualmente no hay motivos para alterar la vida cotidiana, pero «es posible que determinadas medidas deban implementarse pronto, cuando tengamos la ola epidémica del virus. Uno de cada tres españoles enfermará», declara a Efe Raúl Ortiz de Lejarazu, director del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, centro de referencia junto con los de Majadahonda (Madrid) y Barcelona.
Las recomendaciones -principalmente lavarse las manos con frecuencia, taparse al estornudar o toser, usar los servicios médicos con prudencia y evitar el contacto físico- se cuelan desde los medios de comunicación, mobiliario urbano y centros de trabajo.
En cuestiones de saludo, los europeos, y en particular los mediterráneos, somos más afectuosos, nos tocamos más, las distancias son mas cortas,... «Eso es bueno», señala Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), pero en caso de una infección vírica, el temido H1N1, «es mejor no prodigarse en relaciones sociales».
En esa idea abunda el mensaje que cuelga en la fachada del Colegio de Médicos de Madrid: «No beses, no des la mano, di hola». Una frase llamativa, «pero de sentido común», defiende el presidente de la OMC.
«Nadie quiere cambiar la forma de manifestar los afectos. Cuando hay una infección, no pasa nada por esperar una semanita para prodigarse en ellos», indica Rodríguez Sendín. Es una medida higiénica, igual que estornudar en un pañuelo.