PAMPLONA | EFE
La participación en un encierro de toros hace que la frecuencia cardiaca pueda llegar a superar sus límites máximos «en un tiempo récord» ya que, según un estudio de la Clínica Universidad de Navarra, un corredor puede pasar de 124 a 199 pulsaciones en sólo cuatro segundos. Y ello por la suma del intenso esfuerzo físico, de corta duración, y el estrés que conlleva el elevado riesgo. Ésta es una de las conclusiones de las pruebas efectuadas a un corredor, que, en un comunicado, han mostrado su constatación de que el correr en un encierro «no es una práctica deportiva más» y «equivale, prácticamente, a una prueba de esfuerzo». Juan José Martínez, corredor habitual en los encierros de Pamplona, de 38 años, recorrió durante los Sanfermines, una distancia de no más de 100 metros en la cuesta de Santo Domingo portando un pulsómetro y un GPS.