EFE
En un comunicado, AI pidió que se extienda indefinidamente, una vez concluido el Ramadán, la suspensión temporal de ese castigo impuesto por un tribunal islámico a una mujer, Kartika Sari Dewi Shukarno, de 32 años, por el delito de beber una cerveza.
"Miles de personas han sido sometidas en Malasia a esa forma cruel de castigo sin que ese hecho llamara la atención de nadie dentro o fuera del país", declara Sam Zarifi, director de Amnistía Internacional para la región de Asia Pacífico, citada en el comunicado.
El pasado julio, una delegación de Amnistía Internacional viajó a Malasia y obtuvo acceso a tres prisiones de Kuala Lumpur, donde pudieron fotografiar a reclusas que denunciaron haber sido azotadas en la cárcel.
Ese castigo se aplica sobre todo a los trabajadores inmigrantes acusados de delitos contra las leyes de inmigración del país como la entrada ilegal.
En junio de este año, el Gobierno malasio anunció que se había condenado a ser azotados a 47.914 inmigrantes por delitos de ese tipo desde la entrada en vigor en 2002 de la ley de inmigración.