SANTANDER | EFE
Un hombre flotando en el aire a dos metros sobre el suelo, con tan sólo una mano apoyada en la fachada del Palacio de la Magdalena, es lo que pudieron ver los alumnos de la Universidad Menéndez Pelayo antes de entrar ayer a sus clases. Ese hombre es Johan Lorbeer, un artista alemán que lleva quince años sorprendiendo a los viandantes de todo el mundo con posturas surrealistas en el espacio, con la intención de explorar la percepción humana. La sorpresa es lo primero que Lorbeer ha podido explorar en las caras de la gente que ayer pasaba por la Magdalena y luego la duda. «Eso tiene que ser una maqueta», «yo creo que es un estructura de alambre lo que le sujeta», comentaba la gente.