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GINEBRA | VIRGINIA HEBRERO EFE
La Organización Mundial de la Salud (OMS) espera que las primeras vacunas contra la gripe AH1N1 puedan ser aprobadas por los organismos reguladores el próximo mes de septiembre y considera que serán seguras, aunque no se pueden excluir ciertos efectos secundarios en algunos casos.
«Los primeros ensayos clínicos han empezado en julio y creemos que ya habrá resultados para la primera mitad de septiembre», señaló ayer Marie-Paule Kieny, directora para la Investigación de Vacunas de la OMS.
«Estos ensayos nos dirán si serán necesarias una o dos dosis de vacuna para inmunizar a una persona contra el nuevo virus», agregó la responsable en una conferencia de prensa virtual.
Kieny aclaró que ya se están realizando ensayos clínicos en cinco países –EEUU, Reino Unido, China, Australia y Alemania– y que esperan que pronto se hagan en otros. «Estamos en el buen camino hacia el desarrollo de la vacuna», señaló.
La responsable incidió en que los procesos de control del desarrollo de la vacuna pandémica permiten garantizar la seguridad de ésta, aunque «ninguna vacuna tiene efectos secundarios 0». Interrogada sobre cuáles pueden ser estos efectos, citó algunos «leves», como fiebre, dolor, náuseas o mareos, pero dijo que en algunos casos pueden darse otros más raros y graves.
En este sentido, la OMS difundió hoy un documento acerca de la seguridad de la vacuna pandémica, en el que advierte a los países -muchos de los cuales planean inmunizaciones masivas de sus poblaciones o de gran parte de ellas- de que lleven a cabo una vigilancia «intensa» sobre la seguridad y eficacia después de la inoculación.
La OMS considera imprescindible esta vigilancia posterior, debido a que numerosas zonas, entre ellas Europa y EEUU, planean aprobar la vacuna contra este nuevo virus acelerando el proceso, lo que implica suspender algunos ensayos clínicos.
«Algunos efectos secundarios que aparecen raramente en los ensayos clínicos pueden hacerse más patentes cuando un gran número de personas recibe una vacuna pandémica», afirma la OMS en su recomendación.