Algunos países, entre ellos europeos, tienen en mente vacunar a toda la población con este virus nuevo de la gripe que se conoció en junio pasado y se ha convertido en pandemia, tras extenderse rápidamente a 168 países. Conforme al último balance publicado esta semana por la OMS, ya hay más de 162.000 infectados y, aunque en la gran mayoría de los casos la enfermedad tiene síntomas leves, ha causado la muerte de 1.154 personas, en su mayor parte en el continente americano. Pero «estas cifras subestiman la realidad», según la propia organización, pues ya no se pide a los países que reporten cada caso. Marie-Paule Kieny, directora para la Investigación de Vacunas de la OMS afirmó ayer que las agencias reguladoras de medicamentos llevarán un control intenso sobre cualquier reacción adversa en las personas vacunadas, especialmente los grupos vulnerables.