BERLÍN | EFE
El cineasta Pedro Almodóvar se siente una especie de Dios cuando dirige sus filmes y considera que el retrato de la sociedad que en ellos transmite es mucho más cercano a la realidad que el modelo de familia defendido por el Vaticano. «Un director es una especie de Dios. Y lo digo yo, que no soy creyente», sostiene Almodóvar, en una entrevista para el semanario alemán Die Zeit, coincidiendo con el estreno en ese país de ´Los abrazos rotos´. «En mi mundo cinematográfico no juega absolutamente ningún papel el hecho de que el Papa sólo reconozca la variante católica de la familia», afirma. Hace más de veinte años que rueda películas, añade, en donde «una familia es un grupo de personas, centrado en un pequeño ser, sin importar si se trata de padres separados, travestis, transexuales o monjas con sida».