SIENA | EFE
La ciudad de Siena (centro de Italia) se vistió ayer de gala a la manera medieval y se volcó en la celebración de su tradicional Palio, carrera de caballos que dos veces al año desde 1664 divide a sus habitantes en 17 contrade, o distritos, que luchan entre sí por tener el caballo más veloz. En esta ocasión, se trataba del Palio de Provenzano, mientras que el del Duomo (o catedral) tiene lugar el 16 de agosto. Aunque los festejos comenzaron el 29 de junio con la primera de las seis «pruebas» que preceden a la carrera, el culmen de la fiesta llegó con casi dos horas de retraso. Entre los gritos fanáticos de sus seguidores, los fantini o jockeys, espolearon a sus caballos y salieron a por el estadan: el palio del vencedor.