EFE
Vicente Ferrer, pionero en la creación de proyectos de desarrollo integral, demostró que la erradicación de la pobreza es posible, según ha declarado Jordi Folgado Ferrer, Director General de la Fundación Vicente Ferrer, y sobrino del cooperante, poco después de conocerse la muerte del cooperante catalán.
Asimismo, ha señalado que su fallecimiento significa una gran pérdida para la humanidad y en especial para los grupos de población más vulnerables, ya que entendió que la paz no es sólo la ausencia de conflictos sino también la lucha contra la discriminación, el sufrimiento y la pobreza, una "lucha en la que invirtió toda su vida".
También ha asegurado que "en un día tan triste como el de hoy, en el que lloramos la pérdida de un gran hombre, recogemos también el testigo y el legado que nos deja para continuar con su labor a favor de los grupos de población más desfavorecidos".
Jordi Folgado ha manifestado además que "desde la Fundación que lleva su nombre, nos comprometemos a seguir su trabajo para mantener viva en la memoria colectiva la figura de Vicente Ferrer."
"Vicente Ferrer no va a morir nunca. Fue uno de los hombres más santos", ha opinado el presidente de Mensajeros de la Paz, el padre Ángel García, en una serie de reflexiones escritas tras conocerse la fatal noticia.
En uno de ellos, titulado "Un Hombre Bueno", García indica que su fe "movió montañas, y movió miles, millones de corazones hacia la solidaridad con los necesitados, con 'los más pobres entre los pobres', como él decía".
Por su parte, el vicepresidente del gobierno catalán, Josep Lluís Carod-Rovira, ha lamentado la muerte del cooperante catalán, del que ha destacado su entrega "al servicio de las personas más débiles y más humildes, a los que no tenían nada".
En un comunicado, Carod-Rovira ha asegurado que era un hombre "bueno" y que administró la solidaridad "hacia la salud, la educación, la vivienda mínima y la lucha contra la discriminación de la mujer", además de "dar dignidad" a los más pobres. El vicepresidente ha subrayado también que Ferrer "siempre conservó las raíces y la lengua catalana, de las que se sentía muy orgulloso".
El presidente de la Generalitat, José Montilla, lo ha definido como un "catalán universal" que fue "ejemplo de solidaridad y de trabajo en favor de los otros".