LONDRES| EFE
Jon Matthews es un británico de 59 años al que los médicos dijeron en abril de 2006 que moriría en cuestión de meses a causa de un cáncer terminal, y que hoy no sólo sigue vivo sino que se ha embolsado 10.000 libras (16.180 dólares o 11.450 euros) al apostar por su supervivencia. Diagnosticado hace algo más de tres años con mesotelioma, un tipo de cáncer bastante raro en las que las células cancerosas invaden el mesotelio (la cubierta protectora de la mayoría de los órganos internos), Matthews se negó a aceptar el pronóstico de que no llegaría vivo a 2007 y decidió apostar en contra de los médicos. En un país en el que se apuesta por todo, el enfermo acudió a la casa de apuestas William Hill, que aceptó una apuesta de Matthews de que seguiría con vida el 1 de junio de 2008.