EFE
Este coleccionista confiesa que todo empezó en 1988 cuando llegó a sus manos un curioso bolígrafo con forma de tornillo que publicitaba el pub "Creta" que decidió guardar en un cajón.
"Poco después ese cajón estaba lleno y fue cuando decidí iniciar la colección, que no ha parado de crecer desde entonces", manifiesta.
En el dúplex en el que vive con su familia en La Caridad, Santiago García tiene expuesto en su despacho lo más vistoso de su colección y el resto lo guarda en grandes cajas perfectamente clasificadas por temáticas para poder encontrar las piezas que busca.
También ha diseñado una completa página web en la que aparecen fotografiados muchos de los bolígrafos de la colección y en la que se especifica su origen y la fecha en la que se unió a la colección.