EFE
Haddad, quien ha asistido a la inauguración de las Jornadas Internacionales "La responsabilidad social de la Educación Superior, organizada por la cátedra UNESCO de la Universidad de La Rioja (UR), ha recordado que el proceso de Bolonia comenzó en la Universidad de París "La Sorbone", en una reunión con cuatro ministros de otros tantos países.
Haddad ha declarado que "movilidad" es sólo una palabra, lo "importante" es cómo se organiza, cómo se facilita y su pertinencia y utilidad en la sociedad.
Cree que la movilidad tiene que ser un "acercamiento total" a este asunto y, para él, la movilidad europea es tan importante que tiene que estar acompañada de un trabajo en profundidad, no sólo en la Universidad, sino en todo el sistema económico y cultural que se desarrolla junto al proceso.
Haddad ha asegurado que cuando esto no es así y se centra exclusivamente en la Universidad, no tiene interés.
También ha dicho que el proceso de Bolonia debería llamarse "Sorbone-Bolonia", ya que todo comenzó en "La Sorbone" políticamente, en una reunión de los ministros de Educación de Francia, Alemania, Italia y Gran Bretaña.
El ex director de La Sorbone ha manifestado que en ese momento, cuando nació el Plan Bolonia, llovieron muchas críticas de otros países europeos que acusaban a este proceso de un nuevo "imperialismo" por haberse comenzado sólo entre cuatro países, aunque un año después ya sumaban 27.
Según Haddad, hay que comenzar por los jóvenes para crear una movilidad ciudadana a nivel europeo en todas sus dimensiones, pero no tiene sentido si Europa no se construye políticamente en un espíritu solidario.
En este proceso de Bolonia, ha afirmado que se ha asistido a "la fase de luces y también a la parte escondida", que es utilizar la movilidad para los mejores alumnos en los países más ricos del espacio europeo.
Por ello, se necesitan medios que acompañen el espíritu y proceso de movilidad en una dimensión solidaria y que ésta no sea utilizada por los más fuertes para atraer las competencias de los países más ricos, ha subrayado.
Ha concluido que, quizá, hay demasiados países que no están preparados para estar en este espíritu de Bolonia, que debe poner en equilibrio la igualdad, la justicia y la excelencia.