EFE
Dos enfermeros que han sufrido accidentes con material sanitario usado por personas seropositivas, han valorado el avance registrado en los últimos años en la prevención y en el protocolo tras una infección accidental, si bien han abogado por una mejor información y la unificación del sistema.
Así, la enfermera del Servicio de Urgencias del Hospital de Plasencia Ana Salegui ha explicado que hoy es seropositiva a raíz de un pinchazo accidental que sufrió en 1991 cuando atendía a una enferma terminal de Sida.
Ha recordado que en el momento en que se pinchó "no sabía qué hacer. Sólo me lavé con agua y lejía", si bien cuando llegó a casa sus familiares la conminaron a asesorarse y fue una de las primeras profesionales afectadas que, sin haber alcanzado el consenso oficial sobre sus beneficios, tomó AZT como profilaxis.
En todo caso, una vez que conoció que estaba infectada, su vida cambió radicalmente, ha reconocido, aunque ha advertido de que "el Sida no me mató, sino que es la discriminación la que me mata día a día".
Su testimonio ha sido además un reconocimiento a las personas que desde hace dos décadas luchan por mejorar la prevención y los protocolos de infección entre los profesionales de la sanidad, que ha pasado por hitos como resoluciones en el Parlamento Europeo, la aprobación de la Ley de Salud Laboral de 1995 o la obligatoriedad de usar material con dispositivos de bioseguridad para evitar los pinchazos accidentales.
Sin embargo, "en 2009 tenemos un gran problema: nos confiamos", ha dicho sobre el día a día de su profesión, en la que también ha criticado que no se aplique la Ley del 95 en los centros "por muchos factores, como quizá la falta de denuncias", o que haya un "desconocimiento general sobre el material de seguridad y de los protocolos de actuación".
Otra experiencia, en este caso sin contagio, ha sido la del enfermero de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hos ya no haya accidentes".