BERLÍN | EFE
Un Bambi seccionado en dos, una cerdita Peggy hecha picadillo y un Bugs Bunny atravesado por un tenedor sirven a la artista alemana Patricia Waller como metáfora artística de la malicia, la violencia y la inevitabilidad de los desastres. Waller, que nació y vivió en Chile hasta los cuatro años, busca plasmar con sus figuras hechas de ganchillo tanto «la empatía como el regocijo macabro» que generan las desgracias ajenas, explicó. Las coloridas y maltratadas figuras de la artista forman parte de ´Bad Luck´ (´Mala Suerte´), la exposición que Waller exhibirá desde la próxima semana y hasta el mes de julio en la galería Deschler de Berlín, una alegoría de la vulnerabilidad de la vida.