EFE
Benedicto XVI así lo manifestó en el discurso de despedida ante el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, con quien se entrevistó de nuevo al final de la jornada transcurrida en Belén, donde ofició una misa, visitó la Gruta de la Natividad (el lugar donde nació Jesús), un hospital infantil y un campo de refugiados.
"He visto el muro que penetra en vuestro territorio, separando a los vecinos y a las familias, circundando el campo de refugiados y escondiendo muchas partes de Belén", denunció el Papa, que añadió que ha visto "con angustia" la situación de los refugiados, "que como la Sagrada Familia han tenido que abandonar sus casas".
"Aunque si los muros pueden ser fácilmente construidos, todos sabemos que no duran siempre y pueden ser abatidos", afirmó el Papa, que hizo un llamamiento "a la apertura y a la generosidad de espíritu para que se pongan fin a la intolerancia y a la exclusión".
En un mensaje de aliento, el Papa dijo que no importa lo profunda que sean las raíces de un conflicto, ya que siempre hay motivos para esperar que pueda resolverse e hizo votos para finalmente Palestina pueda gozar la paz, la libertad y la estabilidad "que os han faltado tanto tiempo".
Benedicto XVI también anunció la creación de una comisión entre la Santa Sede y la Autoridad Nacional Palestina para tratar temas relacionados con las negociaciones de paz.
El Vaticano y la Autoridad Nacional Palestina establecieron relaciones diplomáticas en el año 2000.
El Papa viajará mañana a Nazaret, la ciudad israelí de mayoría árabe, donde nació María.