EFE
El avión que trasladó al Pontífice desde Roma, un Airbus 321 de Alitalia, aterrizó en el aeropuerto "Reina Alia" de la capital jordana a las 14.25 hora local (11.25 GMT).
En la pista, esperaban a Benedicto XVI el rey Abdalá II de Jordania, acompañado de su esposa, la reina Raina, así como los patriarcas católicos de Tierra Santa, obispos, cuerpo diplomático y algunos fieles.
Tras saludar a los soberanos, el Papa y Abdalá II escucharon los himnos del Vaticano y Jordania y recibieron honores militares.
Benedicto XVI pronunció su primer discurso, de los 28 previstos durante su estancia en Tierra Santa, en el que abogó por "la libertad religiosa y el respeto de los derechos inalienables y la dignidad del hombre, así como por una paz duradera, verdadera y justa para todos los que viven en Oriente Medio".
El Papa expresó su respeto por la comunidad musulmana y recordó la iniciativa "Mensaje de Ammán", dirigida al mundo musulmán para encontrar un consenso que aleje al extremismo violento, y también el "Mensaje Inter-religioso de Ammán", que va dirigido a los cristianos y a los judíos para promover la paz y los valores que comparten el Islám y las demás religiones.
El Papa dijo que estas iniciativas han dado buenos resultados favoreciendo una alianza de civilizaciones entre el mundo occidental y el musulmán, desmintiendo las predicciones de aquellos que consideran inevitable la violencia o el conflicto.
"Jordania está en primera línea en la promoción de la paz en Oriente Medio y en el mundo, anima aenedicto XVI, el tercer Papa que pisa Tierra Santa después de Pablo VI, en 1964, y Juan Pablo II en el año jubilar 2000.