IBIZA | CRISTINA MARÍ
Les Petits Chanteurs recibieron ayer el beneplácito de la experiencia en la residencia de Cas Serres, donde interpretaron a capella cinco canciones, una de ellas la conocida serenata ´Noche de ronda´, en español. Entre el público no sólo estaban los residentes del centro sino también un comité de mayores de la residencia Reina Sofía, además de familiares, amigos y algunos vecinos que no quisieron perderse esta oportunidad.
Para los coristas de Saint Marc no se trata de un concierto más. Toni Arenas, representante de la coral en España y presidente de la Federació de Músics de Balears, explica que Nicolas Porte, creador y director del coro, «siempre pide actuar en sitios así cuando viajan a otras ciudades porque para ellos es muy bueno ver otras cosas que no están en los grandes auditorios».
Nicolas Porte comenzó el concierto con la canción más popular de ´Los chicos del coro´, ´Vois sur ton chemin´, nominada al Óscar por mejor canción original y compuesta por Bruno Coulais. En la segunda canción una de las niñas dio un paso al frente para actuar como solista, lo que arrancó los primeros aplausos importantes y puso el vello de punta al auditorio. Sin embargo sería Jean Cravits, de 14 años, quien daría la gran sorpresa del recital haciendo honor a su título de soprano como solista en ´La nuit´, otra de las principales canciones de la banda sonora. También tuvo su momento de gloria en ´Avions de papier´, hilo musical de la escena del film en la que los niños del internado lanzan aviones de papel con mensajes para su maestro.
Todas estas canciones, en francés, sirvieron para abrir boca al exigente público, que agradeció con sus aplausos la salida de la rutina.
Fue con la última canción, ´Noche de ronda´, del desaparecido autor mejicano Agustín Lara, con la que más de uno volvió a un recóndito escondite de la memoria, dejando paso a la nostalgia por un pasado mejor. El mismo solista de las anteriores canciones, Jean Cravits, comenzó con los primeros compases en español: «Noche de ronda, qué triste pasas, qué triste cruzas por mi balcón». La armonía de todas las voces comenzó tras la segunda estrofa de la canción, en la que el solista ejecutó unos perfectos agudos dignos de ser envidiados por más de un experto en la materia. Con este buen sabor de boca terminó el recital, que duró unos 20 minutos.
María Cano, una de las residentes de Cas Serres, confesaba que haberse sentido «emocionada». Lina Ramis también estuvo de acuerdo con que lo habían hecho «muy bien» y especialmente con esa última canción ya que «era en español» y la mayoría la conocían.
Para este público tan especial estas actividades son una parte fundamental de sus vidas, y es que, como cuenta un voluntario, Cayetano Miró, «se les saca de la rutina y aunque sea durante algo de poca duración para ellos ya es algo nuevo que les despierta otras sensaciones».
Estaba previsto que el coro se desplazase ayer a Formentera para ofrecer otro recital a las 21 en la plaza de Sant Francesc, antes del gran concierto de esta noche en Can Ventosa, para el que no quedan entradas.