EIVISSA | J. LL. F.
Los actuales escolares ya han nacido en la era digital y ellos mismos están ya familiarizados con las nuevas tecnologías y los modos de comunicación que conllevan. En cambio, gran parte de sus profesores siguen perteneciendo a otra época tanto educativa como tecnológica, por lo que no siempre están a la altura de las exigencias docentes del mundo contemporáneo. Este el principal reto que expuso Jordi Adell, del Centre d´Educació i Noves Tecnologies de la Universitat Jaume I en una conferencia en el Club Diario de Ibiza.
Adell mostró una encuesta que demuestra que un 43 por ciento de las personas de entre 45 y 54 años se conecta semanalmente a Internet. En cambio, este porcentaje alcanza el 81,8 por ciento en el caso de los jóvenes de 16 a 24 años. «Estas personas, los estudiantes actuales, son nativos digitales, es decir, ya han nacido dentro de este medio. En cambio, nosotros [en alusión a la generación que ahora tiene casi 50 años] somos inmigrantes digitales», es decir, que se han tenido que adaptar a esta nueva situación, que no es «natural» para ellos, como sí lo es para los adolescentes. Como ejemplo, puso los casos no ya de los blogs, sino de los más recientes fenómenos de Facebook y otras redes similares.
A diferencia de la generación a que pertenece la mayor parte de los profesores, en que la información estaba vinculada a objetos (un libro, un vídeo, una película o un disco sonoro), «ahora, por primera vez en la historia de la humanidad, la información deja de estar ligada a objetos; la información se ha liberado de ellos». Todo está en Internet, que lo integra y unifica todo.
Por ello, estudios recientes han demostrado que en la nueva era digital «el 50 por ciento de los profesores se ven incapaces de utilizar las nuevas tecnologías e incluso muchos piensan que no sirven para nada». «Las escuelas suspenden», sentenció Adell.
Mientras que los estudiantes de la nueva era piden información rápida y procedente de muchas fuentes, los profesores siguen facilitándola por medios tradicionales, es decir, con lentitud y de una sola fuente. Y, en tanto que los alumnos piden interactuar, el profesorado sigue instando a trabajar a solas. Estas son algunas de las diferencias que separan a alumnos de maestros y que dificultan una educación adecuada. Para los jóvenes «la tecnología es su amiga, para nosotros, es un mal menor», resumió.
Ante todo, instó a ser conscientes de que «los críos ya no son como antes» y destacó que ignorar este hecho conducirá al fracaso educativo. Entre los consejos concretos, Adell abogó por «centrar las actividades en los estudiantes, no en el profesor». También aconsejó «trabajar y hacer que se trabaje en grupo», además de encargar tareas y deberes que tengan una utilidad práctica y visible para el joven. «Unos deberes que se entregan y van luego a la papelera no sirven para nada», sentenció. El joven ha de percibir que tienen una utilidad y que se lo pasa bien con ellos, añadió.