EIVISSA | N.G.G.
A punto de cumplirse cinco meses desde que se hundió frente a las costas de Bretaña, al noroeste de Francia, el pailebote `Thopaga´ descansa en el fondo marino a unos 120 metros de profundidad a la espera de que se recaude el dinero suficiente que permita pagar los gastos de reflotamiento.
En este tiempo su estado ha variado, aunque no notablemente, dado que hace varios meses un barco arrastrero que faenaba en la zona extendió sus redes y alcanzó con éstas los aparejos del pecio. Como consecuencia, varios de sus palos sufrieron daños y roturas, así como algunas maderas.
Sin embargo, el casco está «bien» y es «cien por cien recuperable», coincidieron ayer en señalar una de las propietarias de la embarcación, Nicole Legler, y el capitán de la nave en el momento del suceso, Toni Tur. Estos daños han podido comprobarse en la última inspección realizada al pecio con un robot el pasado noviembre.
Según Legler, el incidente ha supuesto que se dificulten las labores dado que primero será necesario un trabajo de limpieza para quitar las redes antes de poder sacar el pailebote a flote.
Tanto Tur como Legler señalaron que el reflotamiento puede llevarse a cabo y que ya han contactado con distintas entidades y empresas que podrían participar. El problema sigue siendo la falta de recursos económicos, una cuestión en la que influye, según ambos, el hecho de que esté pendiente si se declara el barco como Bien Catalogado.
El hundimiento
El 'Thopaga' se hundió en la madrugada del pasado 8 de julio frente a las costas del norte de Francia cuando se dirigía a Brest para participar en una concentración de embarcaciones. El capitán, Toni Tur, explicó ayer que en las imágenes de una de las inspecciones realizadas en el pecio han detectado la presencia de una rayadura en la zona de babor perforando parte de la tabla del forro exterior.