EIVISSA | L. F. A.
José Luis Fernández, director de la cátedra Javier Benjumea de Ética Económica y Empresarial de la Universidad Pontificia Comillas, fue el encargado ayer de inaugurar la jornada de responsabilidad social empresarial que organizaron el Consell y el proyecto Eivissa Crea. Fernández aseguró que la responsabilidad social en las empresas «no es ni debe ser algo extraño ni costoso», sino que se trata, simplemente, de «hacer las cosas bien». Producir, crear riqueza y crear valor de manera mantenida y sostenible precisa de una serie de herramientas en «las que no vale todo, ni exprimir el limón a corto plazo, sino que hay que atender rigurosamente las demandas de la gente que tienes dentro, tus empleados, y fuera de tu empresa, como los bancos y los proveedores, y también tratar con respecto los recursos que utilizas, que son los medioambientales».
El empresario, según Fernández, tiene que cuestionarse periódicamente si su negocio «permite conciliar la vida laboral y la personal, si da formación, si cumple las expectativas que la sociedad tiene depositadas en él, si conoce qué opinan de la empresa los clientes y proveedores, entre otros aspectos». Son interrogantes «que el empresario no debe dejar de hacerse y, en un momento de crisis como este, más todavía». El experto asegura que implantar medidas de responsabilidad social en la empresa «no es ni mucho menos tirar el dinero» sino «ser mejor empresa» y, en un momento de crisis como el actual, «una empresa que se toma en serio a sí misma la afrontará de mejor manera y con más lucidez».
Fernández coincide en sus tesis con Bernat Vicens, presidente de Eticentre (una asociación sin ánimo de lucro de empresas de Balears que nació en 2003 con el objetivo de incorporar criterios éticos en el mundo de los negocios) y ponente en la conferencia `El papel de las pyme en la responsabilidad social empresarial´. «Es hoy cuando se ha de hablar más que nunca de responsabilidad social de las empresas», indicó Vicens. «Estoy convencido de que implantar estos valores no sólo es recomendable sino que es positivo. Si no hablásemos ahora de responsabilidad social sería como si en época de epidemias no hablásemos de medicinas», remarcó.
Este tipo de valores «no se pueden implantar de un día para otro pero, con tiempo y sin dejarlo parado, se puede hacer un cambio increíble como ha sucedido con la conciencia ecológica en las empresas o con las medidas de conciliación laboral», que se van implantando «poco a poco y con alguna dificultad» pero que eran «impensables hasta hace bien poco», indicó el experto. «Hay que superar la política del viejo empresario que practica una estrategia del miedo con sus empleados. Un trabajador motivado rinde más y la empresa tendrá más futuro», explicó.