EIVISSA | PABLO SIERRA
Una semana después vuelve el Festival Internacional de Música de Eivissa, preludio necesario y gratificante del curso de piano que se celebra cada año en Sant Carles. La joven violinista coreana Yoon-Hee Kim, considerada a sus dieciséis años como una de las estrellas emergentes de la música clásica, deleitará esta noche al público que se acerque al Centro Parroquial de Sant Carles con un recital en el que mezcla obras de compositores de finales del siglo XIX y principios del XX como Saint-Säens, Ysaÿe, Sarasate y Khachaturian.
Kim estará acompañada por la pianista eslovaca Tatiana Franova, una veterana de los escenarios de media Europa. Desde 1994 es profesora en el Conservatorio de Viena y anteriormente había impartido clases de piano en otros países como Egipto.
La actuación de esta noche supone el debut en España para la coreana, que intentará sacar todo el partido posible de su violín Stradivarius, llamado `The Red Diamond´ y fabricado en Italia en 1732. «Un Stradivarius es completamente diferente al resto, su riqueza de tonalidades y matices es asombrosa. Me siento muy privilegiada de poder tocar este instrumento, parte viva de la historia de la música», explica la joven coreana, que recibe clases de música en la prestigiosa Universidad de Viena desde que tenía solamente cuatro años, hito sin precedentes en esta antigua institución. A esa edad en la que la mayor parte de los niños aprenden a escribir su nombre, Kim ya había ganado el primer premio del Concurso Nacional de Música de Corea.
Su debut en un concierto se produjó en 1996, cuando Kim solamente tenía cinco años. La intérprete coreana tocó con la Orquesta Savaria de Hungría, en un teatro abarrotado de gente, y la joven violinista solamente recuerda que disfrutó muchísimo actuando por primera vez en público.
Desde entonces, la corta carrera de Kim no ha dejado de subir como la espuma. A su edad puede presumir de haber tocado como solista con orquestas tan importantes como la Filarmónica de Sttutgart en escenarios exclusivos como el Auditorio Rainiero III de Montecarlo o el Palacio de las Artes de Budapest.
Actuar en Eivissa es un nuevo reto para ella, que deja «todo su sentimiento en cada concierto». «Cada vez que salgo a tocar es especial. Sant Carles es un lugar precioso, como toda la isla», comenta Kim, que no descarta volver a Eivissa en fechas próximas.