Eivissa | José Manuel Piña
Más que la cocina de un gran restaurante, el taller por el que pasaron ayer los alumnos de educación infantil del colegio Mare de Déu de les Neus, de Sant Jordi, parecía una clase de trabajos manuales algo más alocada de lo habitual, pero muy instructiva. Se trataba de mentalizar a los más pequeños del colegio sobre la importancia de una alimentación saludable y de instruirles en sus primeros pasos por una cocina. Todos ellos pusieron gran atención y dedicación a su recién adquirida responsabilidad, pero los responsables de esta iniciativa se vieron en alguna ocasión obligados a imponer su autoridad para evitar algún conato de rebelión o de utilización de los ingredientes disponibles como arma arrojadiza contra el compañero.
Aun así, no hubo que lamentar ningún incidente no previsto y los niños y niñas se sintieron muy realizados cuando sus primeros experimentos gastronómicos salieron del horno. Coques y pizzas era el menú elegido para guiar esos primeros pasos infantiles por la cocina, aunque también se había pensado en el postre: unas vistosas brochetas de frutas en las que los alumnos podían desarrollar toda su incipiente creatividad combinando a su parecer el kiwi con las fresas, las uvas y el melón, entre otras delicias frutales. «Bien» y «sí» eran las respuestas más repetidas cuando se les preguntaba a los futuros cordon bleu qué tal la experiencia en la cocina y si se habían divertido. Lo segundo, a ojos de un adulto, resultaba mucho más evidente que lo primero.
`Super size me´
La semana cultural del Mare de Déu de les Neus ha estado volcada en la mentalización de sus alumnos sobre los perjuicios de una alimentación básicamente compuesta por la comida rápida y la bollería. Obras de teatro, sesiones de informática, los ya mencionados talleres de cocina -por los que han pasado todos los alumnos-, confección de blondas de papel para decorar los platos y canciones «en plan orfeón donostiarra» con letras como «¡Más verduras con jamón!» ayudaban a cumplir ese objetivo. «Los muchachos se lo pasan muy bien con este tipo de actividades extraacadémicas y si conseguimos que adquieran unos hábitos más saludables a la hora de comer habrá valido la pena todo el trabajo que ha costado esta semana», opina Iván Doménech, profesor de música del centro.
Mientras los pequeños disfrutaban del recreo tras sus experimentos culinarios, los alumnos más mayores asistían a la proyección de `Super size me´, una película cuyo protagonista se alimenta durante treinta días a base de los productos de una famosa cadena de hamburgueserías y explica las posteriores consecuencias sobre su salud. «No creo que hoy, al menos, vayan a ninguna hamburguesería. La película es bastante explícita respecto de los perjuicios que ocasiona este tipo de alimentación», opinaba una profesora del claustro. Doménech, por su parte, estaba seguro de que muchos de los más pequeños ayudarán a partir de ahora a sus padres y madres en la cocina repitiendo sus muy aplaudidas brochetas de frutas. El resto del claustro se mostraba más escéptico sobre ese aspecto, aunque daba por «buena» la iniciativa y «positivos» los resultados obtenidos.