EIVISSA | MARTA TORRES
Cuentos y metáforas es lo que utilizó el educador Miguel Ángel Santos Guerra en su conferencia `La escuela que aprende´, celebrada en el Club Diario y con la que se clausuraba el ciclo `Parlant d´Educació´ organizado por la Associació Pitiüsa per a la Renovació Pedagògica (Aprep). Santos Guerra señaló que la «pieza clave en la educación es el profesor». De hecho, el doctor en Ciencias de la Educación destacó que el modelo ideal de enseñanza es aquel en el que el docente es también investigador y al que «los gobernantes estimulan, ayudan y pagan» en sus proyectos frente al actual, en el que el investigador propone al gobernante las estrategias que luego éste traslada a los profesores.
El conferenciante animó a los profesores que había en la sala a ser «profesores A», como él los calificó, es decir, aquellos que tienen iniciativas. A ellos les deseó que en sus centros no se encuentren con compañeros que boicoteen sus proyectos con «los 25 rayos que pueden matar a un A» y de los que enumeró unos cuantos: «esto ya lo intentamos hace unos años y no sirvió de nada», «si no te van a pagar más por eso»... Santos Guerra también reconoció la importancia de la actitud de los docentes en el proceso educativo de un niño. «Algunos van al colegio los lunes como si fueran al patíbulo», ironizó.
El conferenciante negó que la enseñanza esté en una situación tan mala como se cree. «Vamos clara y vertiginosamente a mejor», afirmó cuando uno de los más de 40 asistentes le preguntó por el futuro que le esperaba al mundo de la docencia. Santos Guerra recordó la responsabilidad que tienen los profesores, ya que afirmó que tienen en las manos «la cabeza y el corazón del futuro de la sociedad». En este sentido, destacó la importancia del profesor para hundir o salvar una vida y explicó casos de personas que han llegado a conseguir lo que querían a pesar de que sus maestros les repetían una y otra vez que no servían para nada. Santos Guerra alertó de los riesgos de que los niños que no obtienen buenos resultados en el colegio se crean lo que sus docentes les repiten una y otra vez. «Es una profecía que se cumple porque el niño se lo cree», apuntó antes de recordarles: «No hay alumno que se resista a diez profesores que están de acuerdo».
A pesar de que centró su charla en la docencia, el experto no quiso dejar de lado el papel de los padres cuando habló de la, en su opinión, excesiva importancia que se da a los resultados finales. «Cuando un padre ve que su hijo viene con las notas no le pregunta si se ha divertido aprendiendo o si ha ayudado a otros niños. No. Lo que pregunta es cuántas le han quedado», señaló.