Antonio Marí Calbet: «La gente ya está cansada de los políticos, que tendrían que ilusionar al electorado»
 
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Antoni Marí Calbet, ayer, en un rincón del salón de su casa / Miquel Pascual 
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Antonio Marí Calbet está enfadado porque le han robado el casco de la moto. Enfadado, pero feliz por la concesión del Premi Ramon Llull, que compartirá con José Castelló Guasch. «Siempre es agradable que se acuerden de uno», afirma mientras bebe un vaso de agua y enciende uno más de sus inseparables cigarrillos Dunhill. «Nunca había sido tan feliz como ahora», asegura observando fijamente al interlocutor, con su característica mirada penetrante.
Eivissa | José Manuel Piña
Cuatro años después de su despedida de la política, Antonio Marí Calbet conserva la misma fortaleza de carácter e idéntico discurso arrollador que tantas adhesiones inquebrantables y también tantas críticas le granjeó. A sus 75 años, sentado en el salón de su casa y fumando incansablemente, el ex presidente del Consell no da la sensación de ser un jubilado anulado por la inactividad. Más bien parece el decano de los moteros de las Pitiüses, con su ropa vaquera y su gesto desafiante, y más activo que sus colegas jóvenes.

-¿Cómo se siente tras la noticia de la concesión del Premi Ramon Llull?
-Como se dice, a nadie le amarga un dulce. Me quedé muy sorprendido cuando me llamaron desde el Govern y me dijeron que me lo daban, porque era la primera noticia que tenía. La pena es que estos premios no estén dotados económicamente ¡ja, ja, ja!. Como decía un amigo mío militar, tengo muchas medallas, pero ninguna de precio. Ahora ya no se dan esta clase de distinciones y yo ya estoy lejos del primer plano.
-Pero es usted un jubilado de lujo, con una salud envidiable y un aspecto formidable...
-La verdad es que tengo suerte, porque después de la vida que he llevado, con tanto viaje, tanta preocupación y también tanto sufrimiento, es una suerte encontrarse verdaderamente bien con 75 años. Nunca había sido tan feliz en mi vida, lo digo en serio.
-¿No echa de menos la actividad cotidiana y la toma de decisiones importantes, la erótica del poder...?
-¡No, no, no, en absoluto, al revés! Si me llaman para algo, ya me han fastidiado, de verdad. Llevo una vida muy tranquila: me despierto y desayuno en la cama, eso sí; leo los periódicos, me levanto cuando me da la gana y me voy a pasear con la moto o el coche. Paseo por el campo y me voy al Club Náutico. Ahora he estado rascando y barnizando mi barco, que no sé cuántas veces lo he hecho ya. Lo que me preocupa es qué haré cuando termine. Estoy muy contento y muy bien, sin ganas de otra cosa.
-¿Y no participa siquiera de la vida de su partido?
-Yo soy del Partido Popular y lo seré siempre, y si el partido me pide que haga algo lo haré. Pero cuando tú lo dejas y va entrando gente nueva, tiene que ser un caso muy especial, que alguien te pida consejo, porque no quiero interferir en el trabajo de los demás. Todos ellos son lo suficiente mayores y con la experiencia necesaria para saber qué tienen que hacer. Si me la piden, daré mi opinión, tan felices y tan contentos.
-¿Y cómo juzga usted el trabajo del actual equipo de gobierno en el Consell? Tendrá una opinión...
-Muy bien. Igual que cuando yo estaba, que a veces acertaba y otras me equivocaba. Ahora también se hacen cosas que están muy bien y otras que no tanto. En la época del Pacto, sólo decían `haremos, haremos y haremos´, pero no hicieron nada. Ahora sí que pueden verse los resultados de Pere Palau y su equipo.
-¿Se hubiera ejecutado igual el proyecto del desdoblamiento de las carreteras de Sant Antoni y el aeropuerto de haber sido usted presidente?
-Las carreteras necesitaban un arreglo, no eran ni carreteras. Eran los caminos que teníamos antes, que se habían ido asfaltando y ampliando un poquito, pero era lo que teníamos. Con la cantidad de coches que tenemos hoy por aquí, no se puede circular si no se arreglan las carreteras. Yo sí que me he recorrido entero el segundo cinturón y es una carretera y no me vale que me digan que no se ve el paisaje. Es que las carreteras no son para ver el paisaje, son para circular. Desde el cruce de Platja d´en Bossa hasta el de Santa Eulària circulas con preferencia total, sabes que nadie se te atravesará. Para mí es una buena carretera. No sé si algunas de las cosas que se han hecho las hubiese hecho yo igual, pero está bien. Habrá que esperar a ver cómo queda la de Sant Antoni. Lo que no acabo de entender es lo del túnel de Sant Rafel. Tenemos que esperar, pero yo creo que estas obras serán la solución definitiva para nuestro sistema viario. La carretera de Sant Josep ha quedado espléndida y la de Sant Joan y Sant Miquel debería quedar igual,
-Faltan sólo tres meses para las elecciones municipales y autonómicas, ¿se atreve a hacer algún pronóstico?
-Sí, ganará el PP. Incluso en el Ayuntamiento de Eivissa. Vas hoy por cualquier calle y está sucia y las obras se eternizan. En cambio, por Santa Eulària da gusto pasear. Ya se ha visto qué daba de sí el Pacto, pero es la gente la que debe decidir según su criterio. Lo que me asusta es la abstención. Yo creo que la gente ya está cansada de los políticos, que tienen la obligación de ilusionarla de nuevo.
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