IBIZA | NIEVES GARCÍA GÁLVEZ
La Fiscalía pide provisionalmente dos años de prisión para una de las personas que ejercía como práctico en el puerto de Ibiza en el año 2003 y cuatro meses para el que era capitán del buque ´Mar Patricia´ por un accidente ocurrido durante el atraque de la embarcación y en el que resultó herido un amarrador. Asimismo, solicita que paguen, de manera solidaria, 104.638 euros al empleado como indemnización.
Estos hechos debían juzgarse ayer en la sala de lo Penal número 1. Sin embargo, debido a que las partes implicadas en el proceso estaban en trámites de alcanzar un acuerdo, la juez Clara Ramírez decidió suspender la vista oral.
Según el escrito de acusación provisional del Ministerio Público, el accidente laboral se produjo sobre las 19,30 horas del 29 de abril de 2003 en el muelle de mercancías situado frente al amarre de los pesqueros, donde atracaba el buque ´Mar Patricia´, propiedad de la empresa Naviera Vizcaína S. A.
Durante la maniobra, se produjo una «falta de coordinación», que según la Fiscalía es «debida y exigible», entre el práctico del puerto, J. I. M. F., y el capitán del barco, J. A. U. B., que, al parecer, «por descuido y desatención» no se cercioraron de que un empleado estaba junto al noray sin haber salido de la zona de riesgo.
«No avisaron al trabajador»
«Los acusados dieron instrucciones para tensar un cabo que ya estaba atado [al noray] sin previo aviso al trabajador», recoge el escrito de acusación, que añade que la cuerda se soltó del noray y que ésta barrió al trabajador «lanzándole por los aires catorce metros». Como consecuencia del suceso, el amarrador –empleado de la empresa Amarradores y Servicios de Ibiza S. L. de la que el práctico era responsable del servicio de seguridad y prevención de riesgos laborales– sufrió un traumatismo craneal, una fractura en la pelvis y un traumatismo en una rodilla, entre otras lesiones, que le incapacitaron para trabajar durante 340 días.
La Fiscalía señala que J. I. M. F., «a sabiendas y haciendo caso omiso de las normas de prevención de riesgos laborales», no impartió a los trabajadores de su empresa curso formativo alguno para la realización del trabajo de amarrador con seguridad ni había entregado los elementos de protección individual y colectiva. La representante del Ministerio Público recordó que, en su declaración, el acusado dijo que los empleados actuaban «por sentido común» y que, pese a no tener elementos de protección, «vestían con ropa llamativa».
Por todo ello, J. I. M. F. está acusado de un delito contra los derechos de los trabajadores en concurso con otro de lesiones imprudentes, mientras que a J. A. U. B. se le imputa un delito lesiones imprudentes.
Se culpan entre ellos
Fuentes de la Fiscalía explicaron que, durante la instrucción del caso, el capitán del buque y el práctico del puerto se culpaban mútuamente de haber dado las instrucciones que provocaron el accidente.