IBIZA | RAFAEL ANÍBAL
Felicidades por la buena acogida de su última película en el Festival de San Sebastián.
Muchas gracias. El festival ha sido una gozada, un encuentro fantástico. La película estaba seleccionada para la sección oficial, compitiendo, algo que siempre es mucho más excitante. Y por supuesto, además del ambiente que es maravilloso, está la comida que es estupenda.
Las críticas han sido excelentes para usted en su primer papel protagonista en ´La mujer sin maleta´.
Bueno, la verdad es que yo vengo satisfecha porque es una película muy especial. El lenguaje cinematográfico de Javier Rebollo es muy muy peculiar y no todo el mundo lo digiere bien. Tiene un código bastante diferente. Aquí como mi trabajo es más de contención, más sereno, pues llama más la atención.
Puede ser que esta última película sea un punto de inflexión en su carrera, un giro en el encasillamiento al que se la sometió tras Aída.
Puede ser, porque aunque una lleva una trayectoria muy diversa, y hace cosas muy diferentes, se olvida de lo que se ve desde fuera. La gente tiene razón al pensar que siempre hago lo mismo, es lo único que ven, están en todo su derecho. Ojalá que a partir de ahora se me vea con otros ojos.
EL OTRO LADO DE LA FAMA
Podríamos decir entonces que Aída ha pasado a mejor vida.
Desde luego para mí pasó a mejor vida hace tiempo, pero también comprendo que ha sido un personaje muy potente, de muchos años, mucho tiempo ¡diez años interpretando ese personaje! y encima funcionó muy bien. Así que no necesito quitarme el personaje de enmedio como si me estuviese destrozando la vida, no, no, le agradezco mucho a Aída y le tengo un cariño inmenso. Sólo necesito que la gente se olvide un poco de eso, tanto a nivel personal como profesional.
Habrá habido momentos de mucha tensión y hartazgo mientras rodaba la serie.
Sí, sobre todo porque no esperas el añadido tan poderoso que es la popularidad y la fama. Llega un momento que es terrible, francamente. Yo ahora llevo un año sin hacer televisión, y noto el peso que me he quitado de encima. Es tremendamente saturante, vives las veinticuatro horas dentro de ese personaje, la gente te obliga, con un cariño inmenso, pero llega un punto en el que no tienes energía para soportarlo. Es horrible, terminas de trabajar y luego en la calle tienes que seguir haciéndolo. En los últimos dos años de la serie fue cuando dije "yo no puedo con la carga que tengo que llevar encima, me tengo que bajar del carro, no puedo más". Y sé que puede parecer que es quejarse de vicio pero es verdad que hay una parte muy dura.
Trabajó con Pedro Almodóvar en ´Los abrazos rotos´, ¿cómo fue la experiencia?
A mí Pedro me hizo un regalo impagable. El corto se hizo en un solo día, lo cual es rarísimo en cine, donde se dilata mucho el tiempo. Para mí, ver reírse a Pedro, que es un grandísimo director de comedia y sobre todo un grandísimo director de actores, es muy gratificante. Fue una cosa muy íntima de los dos. Pedro recordó momentos de su propia vida, de la movida madrileña, de Patty Diphusa. Fue muy gratificante, ojalá haya algo más grande con él. ¡Desde aquí lo grito! me lo pasé muy bien, se aprende mucho estando con Pedro. ´La concejala´ es una gamberrada absoluta que a mí me parece un despropósito maravilloso.
FANÁTICA DE RAFAEL NADAL
Sin embargo, podríamos decir que vive un gran momento profesional.
Hombre, yo no me he podido quejar nunca. He tenido mucha suerte en el trabajo. Y me han pasado cosas estupendas. Estoy muy agradecida en general, pero sí que es verdad, que a veces apearse de un medio como es la televisión por voluntad propia es complicado. Parece que sólo cuando haces teatro te empiezan a considerar más artista; cuando haces televisión eres un personaje y te machacan un poquito, cosa que también me parece un poco injusta, pero he de reconocer que ha sido un año en el que he hecho muchas películas seguidas y el cine lo he tocado muy poquito hasta ahora, con cuentagotas, y he seguido haciendo mi teatro del alma que tantas cosas buenas me da. Es un año muy bonito. Es un momento dulce y hay que disfrutarlo.
Viene a Ibiza a presentar la obra de teatro con la que causó sensación el año pasado en todo el país, ´La tortuga de Darwin´, de Juan Mayorga.
Otro más, otro regalo, la vida está llena de regalos. Hacer este papel ha sido muy emocionante. La belleza de lo que dice por la boca ese animal... Es un personaje lleno de matices, para un actor es maravilloso porque pasa muy pocas veces en la vida. Es la locura más absoluta. Además he tenido la suerte de que me dirija Ernesto Caballero, que me conoce muy bien y me ha hecho volar con este personaje. No creo que vuelva a tener entre mis manos una joya de este calibre nunca. Además el poder ver la empatía de la gente con un animal, y yo poder estar dentro de él, es conmovedor. Ha sido una experiencia impagable. La Tortuga en su momento se convirtió en un acontecimiento teatral del que he tenido la suerte de formar parte.
Es fanática de Rafael Nadal, lo habrá pasado muy mal este verano.
Dios mío, mira, me lo dices, y casi me pongo a llorar. He tratado de meterme en su propia piel, en el sentido... Bueno ya quisiera yo --ríe--, con esos brazos... Pero he de reconocer que me produce mucha empatía, le admiro mucho, profundamente. Me gusta verle jugar, y era una tortura ver cómo una persona quiere y no puede. Yo le mando todo el apoyo del mundo, pero sé positivamente que esto está siendo para bien. Seguro que va a ser impresionante lo que va a pasar con él de aquí a un tiempo. Lo sé, y vamos a flipar mucho más de lo que lo hemos hecho hasta ahora.