Para poder educar a través de la lectura, debemos enseñar a nuestros hijos y alumnos a leer bien y con gusto. Y esto no es posible si no les damos una experiencia de gozar con la escucha, es decir, con esos momentos mágicos donde el adulto le al niño.

Y para ello, vamos a partir de tres puntos clave que nos permitirán crear bonitos momentos de escucha para los niños.

Leerles cuentos a nuestros hijos se ha de convertir en un hábito diario desde el primer mes de vida, incluso desde el embarazo, pues el feto es capaz de percibir y reconocer voces y sonidos desde el cuarto o quinto mes de gestación, y es sobre el sexto mes cuando el oído ya está desarrollado completamente.

Este momento deberá tener su tiempo e importancia correspondiente. Es decir, se dedicará un tiempo equis (10, 20 o 30 minutos, en función de la edad) para disfrutar de esta actividad familiar dándole la importancia que tiene. Como bien dice el pedagogo Tonucci, «leyendo sin temor, sin pensar que se está perdiendo el tiempo o que se podría hacer algo de mayor importancia». ¡Este momento ya es importante!

Leer cuentos es un tipo de juego y como tal requerirá de atención, emoción e interacción. Es decir, debemos leerles los cuentos poniendo nuestros cinco sentidos. Nunca hay que leer por leer, hazlo con atención, con emociones, interaccionando con tu hijo y comunicándote también con el lenguaje no verbal y los gestos. Disfruta de la lectura para que tu hijo pueda disfrutar y gozar de la escucha.

Con estas experiencias de escucha, además de reforzar la complicidad y el vínculo entre vosotros y vuestros niños, fomentamos un hábito lector positivo e importante para el desarrollo y la realización social y personal de la persona. Estimulamos la imaginación, la sensibilidad, la curiosidad y la memoria, además del desarrollo del lenguaje, así como educamos en la paciencia y el saber escuchar con atención, mientras despertamos el deseo por leer.

Leyendo educamos en la empatía o capacidad de ponernos en el lugar del otro. Nos permite trasmitir valores como la amistad, la honestidad, la constancia, y /o la tolerancia, al mismo tiempo que nos permite enseñar a identificar emociones. Con la lectura educamos en la resolución de conflictos, ya que el niño se identifica con los personajes y situaciones de las historias, ayudándole a afrontar retos y miedos con una visión más amplia.

Compartir el tiempo de lectura en familia, ya sea cuando el niño es el que escuchao bien el que lee, o cuando juntos interaccionamos con la historia del cuento, conseguimos educar en la comunicación y confianza, ofreciendo a los niños un refuerzo para la autoestima.

Y os preguntaréis, ¿qué libros lee o leemos? Os propongo tres aspectos a tener en cuenta:

Elegid calidad literaria. Tened en cuenta que las lecturas que hagáis son historias que él grabará en su cabeza y tomará de ejemplo para descubrir el mundo que le rodea.

Según la edad tened en cuenta sus gustos e intereses, comentad con vuestro hijo qué historias le gustaría leer y/o elegidlas juntos en la librería o biblioteca. Intentad que haya variedad de temas, formatos de libros, formas de contar el cuento (marionetas, kamishibai, etc.).

Es buena idea tener un rincón de lectura, ya sea en la habitación del niño o en cualquier otro lugar de la casa, donde estéis cómodos y donde los cuentos y libros estén al alcance del pequeño.

Si en vuestra casa aún no sois habituales de la lectura, tenéis una perfecta oportunidad con la celebración durante este mes del Día Mundial del Libro. Aprovechad la oportunidad para comenzar este beneficioso hábito, tan saludable y enriquecedor.

Las calles de Ibiza pronto se impregnarán de la magia de los libros. ¿Estáis listos? ¡Es tiempo de lectura!