L. F. A. | IBIZA
Al margen del interés del libro en el contexto actual, el acto fue también un sentido homenaje al notario. La alcaldesa de Vila y también abogada, Marienna Sánchez-Jaúregui, le confesó su «admiración» y remarcó que el Ayuntamiento ha apoyado esta obra, que nació como un encargo de Fanny Tur a Cerdá, y que es, «un magnífico compendio del derecho foral consuetudinario».
Durante la presentación se desgranaron algunas anécdotas de la labor de Cerdá, que en 1968 fue designado primer notario de Formentera, donde ejerció durante 18 años. Su compañero de profesión Germán León subrayó la importancia de este dato «porque mientras la mayor parte de los notarios son fenicios y competitivos, quieren firmar más que el notario de al lado, a Cerdá eso no le importaba y buscaba hacer bien su labor, ante todo con discreción», explicó.
Cerdá se mostró en varios momentos algo abrumado por las palabras de elogio de sus compañeros y agradeció el cariño de la gente. Sobre su libro afirmó: «Es una aproximación personal a un tema y, como dicen los físicos cuánticos, si cambia el observador cambia lo observado».
El notario asegura que el libro puede tener un público muy amplio. «Al campesino le interesará la parte final de la obra, un padre de familia con hijos discapacitados se centrará en las sustituciones fideicomisarias, el historiador se encontrará con otra perspectiva y el sociólogo, otra... Soy un modesto jurista práctico y presento mi modesta visión de jurista práctico», afirmó el notario, que repasó algunos de los momentos más importantes de su carrera, desde esa fría tarde de febrero de 1968 en la que la ´Joven Dolores´ le llevó a Formentera. «Poco podía imaginar que me iba a jubilar cuarenta años después aquí», confesó. En su trayectoria destacan, entre muchos hitos, su insistente trabajo en favor de la mejora de los derechos de la mujer en el matrimonio y en la viudedad.