RAÚL SÁNCHEZ | IBIZA
La magistrada Clara Ramírez ha condenado a un año de prisión al joven de 22 años M. J. C., un soldado de la guardia real británica que trabaja en el Palacio de Buckingham de Londres, por pegar a una joven en Sant Antoni. Sin embargo, el procesado carece de antecedentes penales, por lo que probablemente no ingresará en prisión, según informan fuentes judiciales. Como consecuencia del fallo, el soldado será expulsado probablemente del ejército de su país, según fuentes conocedoras del caso.
La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza impone además el pago de una indemnización a M. J. C., procesado por un delito de lesiones. El joven deberá abonar 6.400 euros a la víctima: 600 euros por las lesiones causadas y 5.800 euros por las secuelas (perjuicio estético en un ojo).
En la sentencia se explica que el encausado propinó un puñetazo en la cara a la víctima, el 25 de agosto del año pasado sobre las seis de la mañana en la playa de s´Arenal de Sant Antoni. La chica, muy joven, cayó al suelo y precisó atención médica. Los sanitarios le aplicaron siete puntos de sutura en el ojo izquierdo, tres en el párpado superior y cuatro en el inferior. Además, el parte médico indica que tenía dos hematomas circulares de seis centímetros de diámetro cada uno en el muslo de la pierna derecha.
M. J. C. y tres amigos habían llegado a la isla el 25 de julio, en un vuelo procedente de Inglaterra. Se alojaron en un hotel de Sant Antoni y por la noche fueron a la playa de s´Arenal. Sobre las seis de la mañana se desnudaron y se bañaron en el mar.
La amiga estaba muy borracha
La denunciante y su amiga, que estaba muy borracha, según reconoció ella misma, caminaban por la playa. La chica que estaba ebria cogió los pantalones de M. J. C. y los lanzó al aire. El acusado salió del agua y golpeó a la denunciante, según explica la magistrada en la sentencia. Los amigos del soldado también salieron del mar, por lo que la víctima pidió ayuda a su novio, que le esperaba en la parada de taxis de la avenida del Doctor Fleming. El joven avisó a la Policía y acudió al rescate de su novia, pero M. J. C. lo tiró al suelo de un empujón.
Las dos jóvenes reconocieron al agresor en el juicio y explicaron que tenía un tatuaje. El británico alegó que no tenía ninguno, se quitó la americana, se remangó la camisa y enseñó el brazo izquierdo, hasta el codo. La jueza sospechó de la actitud de M. J. C., al que pidió que se quitase también la camisa, con lo que comprobó que efectivamente tenía un tatuaje en el hombro.
Sentencia recurrida: La defensa cree que la denuncia tiene un interés económico
El abogado defensor de M. J. C., Jesús Herrero, ha recurrido el fallo ante la Audiencia Provincial de Balears. El letrado considera que la denuncia puede tener interés económico: cobrar los 6.400 euros de la indemnización. En el juicio, celebrado el 23 de enero, Herrero recordó los antecedentes del exnovio de la denunciante, dos robos cuando era menor de edad. El letrado cree que el chico y sus amigas estaban compinchados para cometer hurtos en la playa. Según su versión, se produjo una pelea en s´Arenal y M. J. C. no agredió a nadie. Las heridas sufridas por la víctima se corresponden más con el impacto de una botella que con un puñetazo, según el abogado. Herrero recuerda que los jóvenes declararon en instrucción que el soldado tenía un tatuaje en todo el brazo. En el juicio, al ver al guardia real sin camisa, dijeron que solo le cubría el hombro. Por último, el letrado critica que no se haya efectuado una rueda de reconocimiento antes de la vista oral. Herrero recordó además que M. J. C. tiene un excelente historial militar, con actuaciones destacadas en Irak y Afganistán.