R. S. | IBIZA
La fiscal solicitó ayer en un juicio que dos jóvenes abonen una multa de 1.200 euros por ocupar una casa de Cala Llenya en abril del año pasado. «Si no los desaloja la Guardia Civil, se habrían quedado a vivir», explicó la representante del Ministerio Público, que recordó que los acusados habían arreglado el jardín como si fuese suyo. El abogado defensor pidió la absolución de sus clientes y citó como jurisprudencia una sentencia absolutoria emitida por el mismo juzgado (Penal 1) en 2004 en un caso similar.
El propietario, un ciudadano alemán, regresó a la isla el 26 de abril y se encontró con los inesperados inquilinos, por lo que puso una denuncia ante la Guardia Civil, una de las muchas recibidas por casos de ocupación de viviendas en Cala Llenya el año pasado en el cuartel, según informó un agente. «La casa se está cayendo, tiene hasta carcoma en las paredes», comentó la acusada. El otro imputado, su amigo, no se presentó al juicio a pesar de estar correctamente citado. «Llegamos a hablar con el dueño para intentar alquilarle la casa», concluyó la procesada.