MARTA TORRES | SANT ANTONI
Cada año, cuando se acerca el verano, Javier Prats, vecino del centro de Sant Antoni, se prepara para no dormir. Lleva años luchando contra el ruido y ayer era uno de los miembros de la asociación de vecinos de Sant Antoni de Portmany que, frente a la puerta del ayuntamiento viejo, vendía camisetas con un lema claro: «No + D65 db». «El ruido es una molestia muy grande para los vecinos», apunta.
«65 decibelios, el máximo que permite la ley por las noches, es el ruido de una conversación normal entre dos personas o la música ambiental. Aquí, en verano, esta cifra se sobrepasa», afirma Carmen Muñoa, presidenta de la asociación de vecinos, que lamenta que en España no haya «una verdadera conciencia de que el ruido es perjudicial para la salud porque ocasiona problemas físicos y psíquicos». Muñoa recuerda a la alcaldesa de Sant Antoni el compromiso de regular el ruido en el municipio. «Nos han dicho que están empezando a regular licencias y obligando a poner limitadores de sonido. Lo único que tienen que hacer es hacer cumplir las ordenanzas municipales, como llevamos cinco años pidiendo», señala la presidenta de la asociación.
Javi Prats asegura que el ruido más molesto a la hora de dormir es el de la gente en la calle. «Parece que se olvidan de que por la noche hay gente durmiendo», lamenta este vecino quien, sin embargo, reconoce que la situación ha mejorado los últimos años. «Al principio el que más molestaba era el de la música. Ahora es el la masificación de gente en la puerta de los bares», insiste. «Necesitamos más presencia policial en las calles en verano», considera la presidenta, que está convencida de que es la única manera de luchar contra el ruido en verano. «Hay gente que no sé si son pub crowls o no, pero se comportan como si lo fueran. Si uno grita, el otro más. Con más policía se evitaría el problema. La gente que vive en el núcleo urbano es gente trabajadora, que necesita descansar para rendir al día siguiente. Eso es difícil de explicar al turista, pero la policía puede hacerlo», añade.
«¿Por qué los dueños de los bares no ponen en las puertas de sus locales un cartel en el que se pida a los clientes que, al salir, respeten el sueño de los vecinos?», se pregunta Javi Prats. «Es que es el Ayuntamiento el que tiene que dar soluciones. El verano pasado les dimos los 100 días de principio de gobierno, pero este, si no se hace nada, habrá movimiento», anuncia Muñoa. Al escucharla, Antonia Maria Costa, vecina de la calle Miramar, se suma a la reivindicación, pero amplía las peticiones al invierno y las fiestas en la carpa municipal: «Estoy a favor de la carpa, de la música, de la fiesta y de la gente contenta, pero a partir de una hora prudente, que bajen la música y siga la fiesta. Tengo doble cristal en casa y mucho aguante, pero hay cosas que se pasan de castaño oscuro». Carmen Muñoa sonríe colocando las camisetas. Le regalaron una a la alcaldesa. «Le reto a que se la ponga», afirma.
La clave
RECOGIDA DE FIRMAS
Para que el transporte aéreo no ahogue a las Pitiusas
La asociación de vecinos de Sant Antoni inició ayer una recogida de firmas para pedir que mejore el transporte aéreo en las Pitiusas. La idea de la asociación es crear una plataforma similar a la que ya existe en Menorca. «La recogida de firmas va muy bien. Nadie nos ha dicho que no», señaló la presidenta de la asociación de vecinos, Carmen Muñoa.