MARTA TORRES | SANT ANTONI
Helen Watson, presidenta de la Asociación Ibiza y Formentera Contra el Cáncer, se ha vestido especialmente para acudir al Passeig de ses Fonts: bufanda lila (color de la lucha contra el cáncer), chaqueta lila y otras prendas lilas que prefiere no revelar, comenta entre risas segundos después de contar por última vez las sillas instaladas en la carpa. Watson se pone seria cuando recuerda por qué se celebra esta Diada Benéfica, recaudar fondos con los que poner en marcha un plan pionero de detección precoz del cáncer de colon, enfermedad que en su familia, por desgracia, conocen bien. Un sencillo test que deberá hacerse a todas las personas de entre 50 y 69 años y para el que la asociación quiere comprar los kits. Un proyecto para el que necesitan 54.000 euros. Y eso solo para la primera fase, en Sant Antoni, aunque el objetivo es, algún día, ofrecerlo a toda la isla a través de los centros de salud.
Antes de la una del mediodía Watson está contenta. «Me parece que lo hemos vendido todo», afirma con una sonrisa. «Habíamos previsto unas 400 personas pero hemos preparado arroz para 500, por si acaso», detalla.
La presidenta continúa contando sillas (unas 500 se han preparado en la carpa) mientras en el exterior los voluntarios (cerca de 40), vestidos con camisetas lilas, se afanan en vender libros, ropa, cintas de vídeo y dvd, todo de segunda mano, en los estands. Algunos de los asistentes, con ganas de colaborar, lamentan que prácticamente todos los libros sean en inglés, algo que les anima a gastarse unos euros en la rifa que se celebrará durante el arroz que, resguardados del frío entre la carpa, los puestos y dos furgonetas, preparan ya media docena de cocineros, dirigidos por Juan Roselló. «Hemos preparado unos 80 kilos de carne, 80 de arroz, 25 de verdura para la picada, caldo y 50 kilos de sepia que estamos limpiando ahora porque se nos había olvidado», comenta el cocinero, a punto ya de ponerse manos al arroz cuando empiezan a llegar al paseo los primeros participantes de la caminata de nordic walking y la vuelta cicloturista.
Después de ocho kilómetros andando a buen ritmo o de doce pedaleando por los alrededores de la localidad, todos llegan al paseo dispuestos a hincarle el diente, después de beber para calmar la sed, al plato de arroz.