NIEVES GARCÍA GÁLVEZ - IBIZA
«El frío aún no ha llegado de verdad, todavía tiene que hacer mucho más, dicen que las temperaturas bajarán a -3 o -4 grados, pero ya veremos», comentaba ayer Emmanuel mientras veía la televisión en el centro de día de Cáritas. Afortunadamente para él, no sufrirá las bajas temperaturas en la calle, que es donde vive desde hace «casi dos años», sino que desde el jueves por la noche se aloja en un establecimiento de ses Figueretes, al menos hasta el próximo lunes, cuando las previsiones apuntan a que pasará la ola de frío siberiano.
Con él son 12 las personas que consiguieron cobijo en la primera jornada de la Campaña Municipal contra el Frío puesta en marcha por el Ayuntamiento de Ibiza en colaboración con Cruz Roja con el fin de «velar por que quienes que se ven obligados a dormir en la calle tengan un techo bajo el que cobijarse por la noche mientras dura el temporal», señaló el Consistorio en un comunicado.
A Emmanuel esta iniciativa, que considera «buena» sobre todo en estas condiciones de «tiempo extremo», le pilló por sorpresa. El jueves por la noche estaba en un bar con varias personas más viendo la televisión cuando llegaron voluntarios de Cruz Roja y agentes de la Policía Local. «Llovía mogollón y estábamos en el bar. Nos dejan estar allí sin consumir», explicó este hombre, quien reconoció haberse asustado un poco al ver a los policías y haber pensado incluso en los calabozos. «Pero no, fue una suerte. Los de Cruz Roja nos dijeron que quienes no tuviéramos un techo fuésemos con ellos y nos metieron en un hostal, en ses Figueretes», indicó Emmanuel. Y allí pasó la noche durmiendo «como un bebé». «Ahora voy a darme un buen baño y a descansar un poco», añadió.
«Demasiada» gente en la calle
Aunque Emmanuel calculaba que la primera noche debían ser unas doce personas durmiendo en el mismo establecimiento, estimó que la noche de ayer podían ampliarse a un centenar. «La gente no se da cuenta de que hay demasiadas personas en la calle y no por problemas de drogas o alcohol, sino que hay quien ha perdido su trabajo y poco a poco lo ha ido perdiendo todo», afirmó. Él y otros, a la gente a la que se encontraban ayer en su situación, la dirigían a Cruz Roja para encontrar cobijo.
Precisamente «en previsión de que pueda producirse un aumento de la demanda» en estos días, el Ayuntamiento de Eivissa informó ayer de que había ampliado de dos a cuatro los alojamientos en los que acoger a las personas sin hogar.
Además de este servicio, Cáritas está al máximo de su capacidad estos días ofreciendo desayunos y cenas. Ayer a primera hora de la mañana habían pasado por el comedor unas 60 personas entre usuarios habituales, personas que duermen en el albergue o en la calle y algunos «nuevos» que preguntaban también por si podían dormir.
«Yo tengo una casa donde vivo con amigos, pero cada mañana sí vengo a desayunar y se agradece poder tomar algo calentito», señaló el cubano Osmanis, para quien sí hacía ayer mucho frío. «Es que ha venido de golpe, además», apuntó. Tanto él como Emmanuel destacaron que ir a Cáritas cada día es como estar «en familia». «Nos cuidan. Si lo mereces, ellos te dan», resaltó Emmanuel, que hace varios días estuvo enfermo y agradeció los cuidados que le prestaron a todos los trabajadores. «Recibimos calor físico y humano», añadió Osmanis.
Gustavo Gómez, el responsable del centro de día de Cáritas, destacó la cantidad de mantas y ropa que estaban dando estos días a personas sin recursos. «Antes solo quedaban cinco o seis mantas», apuntó y añadió que precisamente al enterarse por este diario de la situación de saturación del centro y de falta de recursos, una señora había telefoneado diciendo que les quería llevar «diez mantas» que tenía en casa. «Abrigos de hombre, por ejemplo, también tenemos pocos o ninguno, y hacen falta», señaló.
Mantas y chubasqueros están repartiendo estos días los voluntarios de la Unidad Móvil de Emergencia Social (UMES) de Cruz Roja que a lo largo de esta semana están desarrollando un servicio extra por la ola de frío para intentar paliar las consecuencias de la bajada de las temperaturas en las personas que viven en la calle. Durante la semana han atendido a unas 25 personas, según la coordinadora general de UMES, María Herrera, quien añadió que «son muchos», ya que nadie debería encontrarse en esta situación y la cifra debería ser, por tanto, «cero». No obstante, es menor a la de los usuarios que ven semanalmente las noches que prestan servicio. «Con el frío hay quienes se refugian», dijo.
En todo caso, lo que intentan estos días es detectar usuarios por la calle y en los puntos de encuentro que tienen fijados y además de entregarles ropa para estar abrigados, les proporcionan pautas para actuar en caso de viento, lluvia o de bajas temperaturas. «Les decimos que intenten dormir bajo techo, aislados y alejados de las corrientes; que eviten hacer esfuerzos excesivos; que se tapen todo el cuerpo incluida la cabeza pues por ahí se pierde mucho calor», comentó Herrera, que añadió otras pautas como no ingerir alcohol porque tiene un efecto vasodilatador y baja la temperatura del cuerpo, protegerse de la lluvia y que, en caso de mojarse, se cambien de ropa lo antes posible. «Les explicamos que una bolsa de basura puede servir de chubasquero y los periódicos, de paravientos», añadió.
En el caso de Eivissa, Herrera explicó que, como se han habilitado alojamientos, cuando detectan a personas a las que les hace falta cobijo avisan a la Policía Local para que les lleven a un hostal. Asimismo, en Sant Antoni y Santa Eulària están coordinados con Cáritas y les han dejado chubasqueros y mantas para repartir. En estos municipios, señaló que las personas que pueden necesitar estos servicios están «controladas».
En todos los casos, resaltó, mientras se dan pautas de prevención o se espera que acuda la Policía Local para ir a un hostal, se proporciona una bebida caliente y algo de dulce para comer.
A las medidas adoptadas por Vila y por Santa Eulària se suma también Sant Antoni, que ayer informó de la puesta en marcha de un plan asistencial que se mantendrá hasta el día 9 también con el objetivo de atender a quienes se pueden ver afectados por las bajas temperaturas y posibles nevadas.
En concreto, el Consistorio pagará la estancia en una pensión o en algún establecimiento hotelero a quienes no tengan casa. Asimismo, ha cedido a Cáritas las instalaciones del viejo Ayuntamiento, situado en el Passeig de ses Fonts, para atender de 9 a 20 horas a quienes lo necesiten. Allí se ofrecerá comida caliente y se habilitará una sala en la que se proyectarán películas. Por último, el personal de Cáritas repartirá las ya mencionadas mantas e impermeables y el Ayuntamiento asumirá el coste de una estufa a quienes lo pidan y justifiquen que la necesitan.
Desperfectos materiales
Por otra parte, y como consecuencia de la lluvia a última hora de la mañana de ayer se produjo un desprendimiento de rocas y tierra en la carretera de Santa Eulària a Eivissa, en el barrio de Can Nadal, informó el Ayuntamiento de la Villa del Río en un comunicado.
Aunque no se produjeron daños personales ni tampoco a los vehículos que circulaban, el material caído ocupó una parte del arcén, lo que obligó a señalizarlo y a regular el tráfico hasta que los servicios de vías y obras pudieron retirarlo.
También en Sant Antoni se produjo un desprendimiento de una pared de piedra seca, informó el Servicio de Emergencias del 112, que destacó que eran «pocos» los incidentes remarcables.
En cuanto a las consecuencias del temporal en el tráfico marítimo, la Autoridad Portuaria informó de que cuatro conexiones entre Eivissa y Formentera fueron suspendidas durante la jornada de ayer debido al mal tiempo.
La dirección general de Emergencias recomendó ayer de nuevo prudencia en todo el archipiélago ante el temporal.