JOSÉ MIGUEL L. ROMERO - EIVISSA
Los empresarios confían en que la actividad privada, empujada por el turismo, «compense» en las Pitiüses los duros ajustes que preparan las administraciones central, autonómica, insular y municipal, según señaló ayer el director de economía de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB), Josep Sintes, durante la presentación en Eivissa del informe de coyuntura.
Pese a las negras perspectivas económicas y a que en algunos países emisores, como Gran Bretaña y Alemania, no las tienen todas consigo, Sintes afirma que ha notado cierta efervescencia entre arquitectos y empresarios de cara a la temporada que se avecina. «Las Pitiüses crecerán en 2012 por encima de la media del resto de Balears y bastante mejor que en el resto de España», vaticina. Incluso confía en que persista la cotización a la baja del euro respecto al dólar y la libra, «algo positivo para la economía balear porque permite que las empresas sean más competitivas».
El Estado cierra el grifo de las inversiones públicas, pero desde la CAEB, aunque lo dicen con la boca pequeña, creen que el turismo «internacional» devolverá de nuevo el pulso a las islas, aunque la Eurocopa se celebre en Polonia y Ucrania en junio, y las Olimpiadas de Londres sean en plena temporada. «Ni siquiera hemos tenido en cuenta esos eventos en nuestras previsiones», afirma Sintes y confirma el vicepresidente de la CAEB, Joan Bufí. Los empresarios creen que mientras se mantenga la inestabilidad en los países del Norte de África, el flujo de visitantes no parará. Lo ocurrido hace un par de días en Egipto es una ayuda inestimable en ese sentido.
Aunque los datos macroeconómicos de 2011, expuestos ayer en la sede de la CAEB pitiusa por Sintes, no dan pie a mucho optimismo, especialmente los del último trimestre, los empresarios parece que se aferran a un clavo ardiendo para confiar en la recuperación. Los tres últimos meses han sido demoledores para la economía pitiusa. Basta recordar que en julio el mismo Sintes vaticinaba que estas islas experimentarían un crecimiento del Producto Interior Bruto por encima del 2%. Lo dijo en plena temporada, cuando ni los más optimistas preveían un verano tan excepcional. Pero tras esa bonanza llegó el calamitoso otoño y ese más del 2% ha menguado hasta un 1,7%.
El frenazo en seco otoñal se ha llevado por delante, además, centenares de puestos de trabajo. En su informe de coyuntura, Sintes describe con detalle la paradoja ocurrida durante el último año: «Se observa la escasa destrucción de empleo registrado desde la anterior temporada turística hasta el inicio de la temporada de 2011, mientras que a partir de agosto de 2011 se inicia una intensa reducción en el número de afiliaciones» a la Seguridad Social.
Lo que ya descartan en la CAEB es que el Estado se líe la manta a la cabeza y desarrolle políticas keynesianas. Ni puede, porque el déficit es un pesado lastre para sus cuentas, ni es posible, pues quién va a prestarle dinero ahora: «El Gobierno intentó compensar con obra pública en 2009 la recesión. Pero en 2010 las licitaciones bajaron un 46%, y en 2011, otro 61%», explica Sintes. Ahora están bajo mínimos. «La construcción sigue todavía en 2011 sufriendo el proceso de contracción del sector, reduciéndose un 3,2%, agravado por la reducción a mínimos de la licitación oficial de obra pública», señala al respecto en el informe.
«Es un sector ahogado», apunta. Que languidece, hasta el punto de que muchos extranjeros y peninsulares que aterrizaron en las Pitiüses para colocar ladrillos, una actividad muy lucrativa entonces, «se han marchado de aquí», señala. De ahí que se aprecie una reducción «del 4,2% del número de parados relacionados con la construcción». Y sin que se vea el fondo del pozo para este sector.